Javier Calamaro tomó “unos vinitos de más” y puso incómoda a Mirtha Legrand

Javier Calamaro tomó “unos vinitos de más” y puso incómoda a Mirtha Legrand

El pasado domingo en el programa Almorzando con Mirtha Legrand estuvieron invitados Flavio Mendoza, Cacho Santoro, el doctor López Rosetti, Paulina Karadagián, Sofía Pachano y Javier Calamaro. Fue sin dudas, el hermano de Andrés Calamaro que recibió todas las miradas en la mesa y puso molesta a la conductora del programa.

El cantante argentino reconoció al aire que tomó “tres copas de vino”, lo que trajo como efecto una tensión en el lugar. Por su parte, Mirtha no disimuló su incomodidad al ver que el invitado no la dejaba hablar e incluso por momentos no la miraba.

El primer cruce que tuvieron fue cuando Javier mencionó a su madre de 98 años, Esther Masel. Mirtha le preguntó a qué se dedicaba la mujer y el músico sorprendió con el tono de su respuesta: «¿No la conociste vos? Te hablé de mi mamá alguna vez». A lo que la conductora respondió: «No me pongas en evidencia que no me acuerdo».

Pero la situación se tornó más desagradable cuando la presentadora de televisión quiso saber qué opinaba Calamaro de la polémica entre Diego Torres y Coti Sorokin por Color Esperanza. » Mirá que ya me tomé uno vinitos y puedo decir la verdad», empezó diciendo el invitado, y luego se las arregló para dar vueltas sin terminar de responder.

«Coti es mi amigo. Sacamos una canción juntos. Hasta donde yo sé, Diego no me odies, tengo entendido que la canción es de Coti, pero no estaba ahí cuando la compuso. Yo no soy ni Torres y Sorokin», expresó el cantante argentino sin definir una postura concreta.

Mirtha intentó profundizar más en el asunto, pero fue inútil. Fue así que cambió de tema y le preguntó acerca de cuál fue el primer tango que cantó. Calamaro la interrumpió y le cuestionó sobre qué estaba tomando. La diva dijo que era agua y en la otra copa vino blanco, aclarando que no toma, sólo se moja los labios.

Por último, Javier tomó el control de la situación, propuso un brindis y terminó cantando: «Bebanmé, bebanmé… si no me fuman bebanmé por lo menos. Un placer verlos de vuelta. Al que no me brinda le choreo el salero». Y Mitha subrayó: «¡Qué difícil esta mesa!».

 

 

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