Actualmente existen tres estaciones con surtidores de biocombustibles en la capital. Si bien la red busca fomentar el uso de energías alternativas, el acceso para conductores particulares se encuentra centralizado, por el momento, en un único sector de la ciudad, mientras que el resto de los puntos están asignados a flotas del Estado.
El punto clave para usuarios particulares
La estación ubicada en la intersección de Rancagua y Capdevila, bajo la bandera de la empresa WICO, es desde diciembre de 2024 la única abierta a todo público. En sus surtidores se comercializan dos variantes clave:
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E17: Nafta con un 17% de bioetanol.
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B20: Gasoil con un 20% de biodiesel.
Ambos productos están diseñados para ser totalmente compatibles con motores convencionales, permitiendo que los conductores carguen sin temor a daños mecánicos y con la posibilidad de mezclarlos con combustibles tradicionales.
Centros de carga para la flota pública
Las otras dos estaciones del esquema se encuentran en Sagrada Familia y Costanera, y en la zona de Isabel la Católica. Estos puntos fueron los pioneros de la iniciativa y funcionan exclusivamente para abastecer a la flota del Gobierno de la Provincia y de la Municipalidad de Córdoba, como parte del programa de migración hacia una movilidad estatal más sustentable.
Córdoba como polo productivo
Siendo la principal productora de bioetanol a base de maíz en Argentina, Córdoba apuesta por integrar su cadena agroindustrial con el sistema de transporte local. Esta política busca un doble impacto: reducir la dependencia de combustibles fósiles importados y mitigar la huella de carbono mediante la disminución de gases de efecto invernadero.
Aunque la oferta para el ciudadano común se concentra por ahora en un solo punto, el plan de expansión prevé la incorporación de nuevas estaciones a medida que crezca la infraestructura de distribución y la demanda del mercado.
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