En un acto marcado por la presencia de altas autoridades nacionales e internacionales, el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba (TSJ), Domingo Sesin, encabezó la apertura del año judicial 2026. Durante su discurso, Sesin trazó una hoja de ruta que busca equilibrar la modernización tecnológica con la sensibilidad social, definiendo la labor judicial como “una de las formas más altas de servicio a la comunidad y al Estado de Derecho”.
Innovación tecnológica y límites de la IA
El anuncio central de la jornada fue la incorporación estratégica de la Inteligencia Artificial (IA) en los procesos del Poder Judicial cordobés. Según explicó el magistrado, el objetivo es automatizar tareas repetitivas, fomentar la celeridad procesal y priorizar causas urgentes. Sin embargo, Sesin fue tajante respecto a los límites éticos de esta herramienta: “La IA no decidirá ni valorará pruebas, porque este proceso debe ser explicable, auditable y controlable”.
Para el titular del TSJ, la tecnología es un soporte, pero la determinación final es inherentemente humana. “Siempre resuelve el juez, el fiscal y el defensor”, detalló, asegurando que Córdoba demostrará que es posible combinar la “tradición institucional con innovación tecnológica”.
Una justicia cercana y humana
Más allá de los algoritmos, el discurso puso el foco en el impacto social de las sentencias. Sesin recordó a los magistrados que cada expediente representa a una persona o familia en situación de incertidumbre. “Las resoluciones inciden en la libertad, el patrimonio, la dignidad y el destino de las personas. Esta responsabilidad nos impone actuar con humildad y con respeto”, enfatizó.
Bajo esta premisa, sostuvo que lo más valioso de la institución es su capital humano: hombres y mujeres que “rinden concurso, se capacitan y cumplen su tarea con honestidad e imparcialidad”.
Independencia y compromiso republicano
Un punto clave de la alocución fue la defensa de la independencia judicial, a la que describió como una «zona de reserva inviolable». Sesin argumentó que los jueces deben fallar “sin interferencias o intromisiones de la propia organización judicial, del resto de los poderes del Estado ni de sectores que conformen grupos de presión”.
Asimismo, señaló que la legitimidad del Poder Judicial se consolida cuando las decisiones son “debidamente motivadas, comprensibles para la ciudadanía y coherentes con los estándares constitucionales”.
El evento contó con la participación destacada de Ricardo Lorenzetti, ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, además de referentes de la Junta Federal de Cortes (Jufejus), la Federación Argentina de la Magistratura y organismos internacionales como IDEA Internacional, consolidando a Córdoba como un referente en el debate sobre el futuro de la justicia en el país.
