Escuelas rurales: entre el sostén comunitario y las deudas del sistema educativo

Una investigación de la UNC revela el papel clave de estas instituciones en zonas alejadas, pero advierte sobre problemas estructurales como la falta de recursos, la inestabilidad docente y las dificultades para garantizar la continuidad escolar.

Escuelas rurales: entre el sostén comunitario y las deudas del sistema educativo

Escuelas rurales del norte cordobés, donde el aula se mezcla con la vida comunitaria: espacios clave para la educación y la contención social que aún enfrentan carencias estructurales y reclaman mayor acompañamiento estatal.

En los rincones más alejados del norte de Córdoba, las escuelas rurales continúan siendo mucho más que espacios de aprendizaje: funcionan como verdaderos refugios comunitarios y, en muchos casos, como la única presencia del Estado.

Sin embargo, un reciente estudio de la Universidad Nacional de Córdoba advierte que estas instituciones enfrentan desafíos estructurales que requieren mayor atención de las políticas públicas.

La investigación, dirigida por la especialista Laura Freyre y con participación de equipos de distintas facultades, analiza las configuraciones escolares en contextos rurales y las desigualdades que atraviesan estos territorios. El trabajo cuenta con financiamiento del Observatorio Social y Cultural para el Desarrollo Sostenible, dependiente de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la UNC.

El valor del plurigrado

Uno de los aspectos más destacados del estudio es la enseñanza en plurigrado, una modalidad característica de las escuelas rurales donde un mismo docente trabaja con estudiantes de diferentes edades y niveles en simultáneo. Lejos de ser una limitación, esta dinámica es valorada por las maestras como una oportunidad pedagógica.

Según datos oficiales, en la provincia existen más de mil escuelas primarias rurales, que concentran cerca del 9% de la matrícula total. En muchos casos, se trata de instituciones con pocos alumnos, a veces menos de diez, y un único docente a cargo.

En ese contexto, el plurigrado favorece el aprendizaje colaborativo. Los estudiantes más avanzados acompañan a quienes recién comienzan, generando un intercambio constante de saberes. Las docentes destacan mejoras en habilidades como la expresión oral, el trabajo en equipo y el respeto por la palabra, además de una enseñanza más adaptada a los tiempos individuales.

Continuidad educativa y falta de recursos

Pese a estas fortalezas, el informe pone el foco en problemáticas persistentes. Una de las principales preocupaciones es la dificultad para garantizar la continuidad escolar tras la finalización de la primaria. Aunque la educación secundaria es obligatoria desde 2006, en zonas rurales las posibilidades reales de acceso siguen siendo limitadas, especialmente en escuelas albergue.

A esto se suma la escasez de materiales didácticos y estrategias pedagógicas diseñadas específicamente para la ruralidad. Las maestras deben adaptar contenidos pensados para contextos urbanos, muchas veces sin formación específica ni acompañamiento institucional.

La inestabilidad docente es otro factor crítico. La alta rotación y las suplencias discontinuas afectan directamente la calidad educativa, sobre todo en comunidades donde el vínculo entre escuela y familias es fundamental. “Cuando una docente permanece en el tiempo, logra un conocimiento profundo del territorio y sus necesidades”, subraya la investigación.

La escuela como núcleo social

Más allá de lo pedagógico, las escuelas rurales cumplen un rol central en la vida comunitaria. La figura de la maestra adquiere una legitimidad particular, convirtiéndose en referente no solo educativo, sino también social y emocional para las familias.

El estudio también destaca la importancia de los comedores escolares y las dificultades en la provisión de alimentos. En este sentido, el Programa de Asistencia Integral Córdoba (Paicor) resulta clave para garantizar el derecho a la alimentación, aunque su implementación enfrenta desafíos logísticos en zonas de difícil acceso.

Además, estas instituciones funcionan como espacios de cuidado de la salud y de promoción de derechos, incluyendo la educación con perspectiva de género, reforzando su papel integral en contextos de vulnerabilidad.

Visibilizar para transformar

El equipo de investigación ya realizó entrevistas en la mayoría de las escuelas relevadas y generó materiales audiovisuales para difundir estas realidades. Uno de los objetivos centrales es aportar insumos para el diseño de políticas públicas que contemplen la especificidad del ámbito rural.

Al mismo tiempo, los investigadores remarcan la necesidad de devolver el conocimiento producido a las comunidades, evitando prácticas extractivistas y fortaleciendo el vínculo con los territorios.

En un escenario donde las desigualdades educativas persisten, las escuelas rurales del norte cordobés se sostienen como pilares fundamentales. Pero, como advierte el estudio, su potencial solo podrá desplegarse plenamente si reciben el acompañamiento y la atención que históricamente les ha sido esquiva.

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