INTA Córdoba atraviesa un proceso de reorganización luego de los retiros voluntarios implementados este año, que se suman a jubilaciones y otras desvinculaciones acumuladas en los últimos años. Según explicó Guillermo Gerster, director de la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) Marcos Juárez, el organismo perdió alrededor del 30% de su personal en los últimos cuatro o cinco años y aún no existen definiciones sobre la cobertura de cargos estratégicos (dato a chequear).
En diálogo con Hoy Día Córdoba, Gerster indicó que 61 trabajadores del Centro Regional Córdoba se presentaron al régimen de retiro voluntario, aunque aclaró que algunos casos continuaban en evaluación ya había más 57 desvinculaciones efectivas.
«La reducción fue muy variable entre las estaciones experimentales», explicó. Mientras que en Marcos Juárez los retiros representaron alrededor del 10% del personal, en Manfredi superaron el 25%, señaló.
Líneas de investigación afectadas
El director sostuvo que la situación impacta de manera diferente según cada área, aunque advirtió que varias líneas de investigación podrían discontinuarse si no se incorporan nuevos profesionales.
Uno de los casos mencionados corresponde al programa de mejoramiento de alfalfa que desarrolla INTA Manfredi, donde la continuidad depende del traslado de un investigador que todavía no fue resuelto.
También señaló dificultades en investigaciones vinculadas al manejo de efluentes, riego, manejo de suelos, forrajeras, ganadería, ecofisiología de maíz y soja, malezas, plagas y economía agropecuaria, entre otras.
Como ejemplo concreto, explicó que una línea de trabajo desarrollada en INTA Marcos Juárez sobre alimentación diferencial de cerdos para producir embutidos enriquecidos con omega quedó prácticamente suspendida tras el retiro del técnico responsable.
A esa situación se suma la salida de becarios e investigadores jóvenes. Gerster afirmó que la eliminación del ingreso automático al organismo luego de finalizar los estudios de posgrado redujo las perspectivas laborales y provocó nuevas renuncias.
«Se presentó gente muy formada, con muchos posgrados, cuya capacitación demandó muchos años y que será muy difícil reemplazar en el corto plazo», sostuvo.
Sin definiciones sobre reemplazos
Gerster indicó que, hasta el momento, INTA Córdoba no recibió definiciones sobre la apertura de concursos ni sobre un plan para cubrir las vacantes generadas por los retiros voluntarios.
Además, explicó que todavía permanecen pendientes algunas designaciones de autoridades y coordinadores, lo que dificulta avanzar en la reorganización de las estaciones experimentales.
«Nuestro objetivo es reorganizarnos con los que quedamos, pero necesitamos que definan cómo serán las estructuras para poder avanzar», afirmó.
Pese al escenario, destacó que INTA Córdoba mantiene su agenda de actividades técnicas. Mencionó la realización de jornadas sobre soja y maíz en Marcos Juárez y la organización de la Jornada Internacional de Riego en Manfredi, impulsadas por los equipos que continúan en funciones.
INTA: el diagnóstico nacional
El escenario descripto en Córdoba forma parte de un diagnóstico de alcance nacional. Un informe de la Dirección Nacional del INTA concluyó que el retiro voluntario provocó la pérdida de 889 trabajadores, afectó áreas de investigación, innovación y extensión, y puso en riesgo la continuidad de proyectos, convenios y servicios tecnológicos en todo el país. El relevamiento advierte que la reducción de personal compromete la capacidad del organismo para responder a las demandas del sector agropecuario y plantea la necesidad de recuperar capacidades críticas mediante la cobertura de vacantes y una planificación institucional de mediano plazo.
INTA: informe advierte que 889 retiros voluntarios afectan áreas estratégicas
