Un equipo interdisciplinario de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) avanzará en la creación de un índice de pobreza multidimensional destinado a medir de manera más amplia y contextualizada las condiciones de vida de la población cordobesa. La iniciativa apunta a dejar atrás la metodología tradicional basada exclusivamente en ingresos monetarios y aportar herramientas más precisas para el diseño de políticas públicas.
El proyecto cuenta con financiamiento del Observatorio Social y Cultural para el Desarrollo Sostenible, dependiente de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la UNC, y surge en medio del debate generado por las últimas cifras difundidas por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), que señalaron una reducción de la pobreza al 28,2% durante el segundo semestre de 2025.
El economista Adrián Moneta Pizarro, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNC y responsable del proyecto, explicó que el objetivo es construir una herramienta capaz de reflejar la pobreza estructural desde múltiples dimensiones y no solamente a partir del nivel de ingresos familiares.
“Ser pobre no implica únicamente no tener dinero, sino atravesar carencias simultáneas en aspectos como salud, educación, vivienda digna, acceso a servicios básicos y oportunidades laborales”, sostuvo el investigador.
Críticas a la medición tradicional
Actualmente, la pobreza en la Argentina se calcula a partir de la comparación entre los ingresos declarados por los hogares en la Encuesta Permanente de Hogares y el costo de la canasta básica. Si los ingresos quedan por debajo de ese umbral, el hogar es considerado pobre.
Sin embargo, desde distintos sectores académicos cuestionan que esa metodología ya no refleja con precisión la realidad social y económica del país. Moneta Pizarro advirtió que la canasta utilizada por el Indec mantiene parámetros de consumo “desactualizados”, elaborados hace más de dos décadas, cuando los gastos en alimentos tenían un peso mucho mayor que en la actualidad.
Según explicó, hoy las tarifas de servicios como electricidad, gas, transporte e internet ocupan una porción central del presupuesto familiar, algo que no estaría plenamente contemplado en el esquema vigente.
El especialista también manifestó dudas sobre algunos indicadores utilizados en la última medición oficial, especialmente el crecimiento de los ingresos de trabajadores informales, que habría superado ampliamente la inflación. Para el investigador, esos datos contrastan con un escenario marcado por caída del consumo, retracción industrial y aumento del desempleo.
Un mapa provincial con datos propios
El nuevo índice que desarrollará la UNC se apoyará en una encuesta propia diseñada específicamente para el contexto cordobés y tendrá alcance en toda la provincia, incluyendo localidades del interior que actualmente no cuentan con representatividad suficiente en las estadísticas nacionales.
El proyecto reunirá a especialistas de distintas unidades académicas, entre ellas las facultades de Ciencias Económicas, Ciencias Médicas, Ciencias Sociales, Filosofía y Humanidades, Arquitectura, Urbanismo y Diseño, y Odontología.
Los investigadores señalaron que la iniciativa permitirá identificar con mayor precisión cuáles son las privaciones más urgentes en cada región de la provincia y generar información útil para orientar políticas públicas focalizadas.
“Las realidades locales son muy distintas y muchas veces los promedios nacionales ocultan problemas estructurales que solo se observan cuando se analiza el territorio de manera específica”, concluyó Moneta Pizarro.
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