Tras finalizar la temporada estival 2025-2026, el municipio capitalino comenzó a analizar los resultados del Plan de Olas de Calor, una iniciativa pionera en Argentina que busca mitigar los efectos del calor extremo. Este programa marca un cambio de paradigma en la gestión local, al reconocer las altas temperaturas no solo como un fenómeno ambiental, sino como un riesgo sistémico que exige una coordinación profunda entre instituciones, territorio y comunidad.
El análisis cobra relevancia ante datos preocupantes sobre la salud pública. Según Francisco Chesini, investigador del CONICET y experto en la materia, el impacto del calor extremo es crítico: «Durante estos eventos, el riesgo de mortalidad aumenta en promedio un 8% en personas mayores de 65 años, y entre un 12% y un 18% en mayores de 75».
Estrategia basada en el territorio y la prevención
El plan se enfocó en identificar las zonas más vulnerables de la ciudad, donde la exposición al calor representa un mayor peligro debido a factores como la edad y la soledad de muchos habitantes. A través de estudios colaborativos con universidades y organizaciones, se mapearon corredores urbanos para priorizar las acciones operativas desarrolladas entre noviembre de 2025 y marzo de 2026.
El sistema de alertas tempranas fue clave para activar protocolos de acción. Como parte de la respuesta, se capacitaron a más de 1.000 personas, incluyendo personal municipal y vecinos de 113 barrios, organizados en 48 comisiones de emergencia barrial. Asimismo, se distribuyeron guías de cuidado preventivo en 180 geriátricos y 160 jardines de infantes privados.
Espacios de refugio y red de cuidados
Uno de los pilares del programa fue la creación de una red de contención. Durante la temporada, se habilitaron áreas climatizadas en Centros de Participación Comunal (CPC), Centros de Encuentro Barrial (CEB) y Parques Educativos. Destaca el operativo de hidratación instalado en el Cabildo, que permaneció abierto durante 54 días y brindó asistencia a más de 8.000 personas.
En paralelo, los equipos sanitarios realizaron un seguimiento activo de personas que viven solas. El balance en salud fue positivo: si bien se atendieron consultas por síntomas relacionados con el calor en centros de salud y hospitales municipales, no se registraron casos graves ni fallecimientos vinculados a las altas temperaturas.
Monitoreo tecnológico y futuro del programa
Para fortalecer la vigilancia, Defensa Civil puso en funcionamiento 18 estaciones meteorológicas que miden variables en tiempo real, en articulación con el Observatorio Hidrometeorológico y el Centro de Operaciones de Emergencias Metropolitano. Estos dispositivos permiten un monitoreo preciso del impacto térmico en diferentes sectores de la capital.
Finalmente, la gestión apuesta por la sostenibilidad a largo plazo a través del programa «Córdoba Respira Memoria». Esta iniciativa busca reducir las islas de calor mediante la plantación de 30.000 árboles en áreas densamente urbanizadas, un proyecto que ya ha completado el 20% de su ejecución total.
