El abogado laboralista Lucio Garzón Maceda murió este lunes a los 95 años en su vivienda de Villa Allende por causas naturales. El letrado tuvo un rol central en la articulación política de la protesta obrera del 29 de mayo de 1969. Su familia confirmó la noticia al portal Cba24n y comunicó que no realizarán un velorio público por expreso pedido del difunto.
El especialista en derecho laboral nació el 30 de octubre de 1930 en la ciudad de Córdoba. Cursó la primaria en la Escuela Olmos y el secundario en el Colegio Nacional de Monserrat. Luego, estudió en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).
Durante sus años universitarios, el dirigente militó en el Partido Socialista. Desde 1955 eligió defender a los trabajadores como eje de su vida profesional. Construyó vínculos estrechos con sindicalistas como Agustín Tosco, Elpidio Torres y Atilio López.
En 1957, el profesional participó de la normalización de la CGT Regional Córdoba como secretario de Prensa. Ese mismo año redactó el Programa de La Falda. Además, asesoró a gremios como Smata, UTA y Luz y Fuerza.
El diseño de la protesta sindical
Su participación en la organización del Cordobazo definió su carrera. Según reconstruyó el Archivo Nacional de la Memoria, el abogado facilitó el acercamiento entre sectores gremiales con diferentes tradiciones políticas.
“No guardábamos el secreto: se pensaba en una rebelión contra fuerzas represivas”, detalló el abogado en 2019 durante una entrevista con el diario La Voz. El letrado rechazaba la idea de un levantamiento espontáneo. Definió el hecho como una rebelión antidictatorial obrera.
Tras estas protestas, el accionar de las fuerzas de seguridad lo puso en la mira. La Policía lo detuvo en junio de 1969. Posteriormente, el Poder Ejecutivo Nacional lo arrestó de nuevo en enero de 1970 y lo envió como preso político a Esquel.
Persecución, exilio y regreso al país
La violencia se profundizó a partir de 1974. Un comando parapolicial incendió su casa de Villa Allende en octubre de 1975. “Belgrano me salvó la vida”, solía decir el asesor, ya que había ido a ver un partido de fútbol con su familia.
Inmediatamente, el referente sindical debió abandonar la Argentina. Desde su exilio en París, integró la Comisión Argentina de Derechos Humanos. Allí denunció la existencia de centros clandestinos de detención ante el Congreso de los Estados Unidos.
Con el retorno democrático, el especialista volvió al país. Asumió como viceministro de Trabajo durante la presidencia de Raúl Alfonsín. También ofició como ministro de Gobierno de Corrientes en 1994, antes de retomar su actividad privada local.
