Un particular avistaje sorprendió a un grupo de guías que recorría un arroyo de las Altas Cumbres, en la zona de Traslasierra. Durante la actividad, lograron registrar en video a un coipo leucístico, un ejemplar cuya apariencia se diferencia notablemente de la coloración habitual de esta especie.
El animal fue observado a unos 1.700 metros sobre el nivel del mar mientras se desplazaba por el curso de agua. Las imágenes fueron compartidas en redes sociales y rápidamente despertaron la curiosidad de quienes conocen la fauna de las sierras cordobesas.
Los responsables del avistaje destacaron el carácter inusual del registro y señalaron que, después de una década realizando actividades de guía en Córdoba, nunca habían observado un ejemplar con estas características.
Leucismo, una condición poco frecuente
A primera vista, el color del animal puede llevar a confundirlo con un ejemplar albino. Sin embargo, se trata de leucismo, una alteración genética que provoca una reducción parcial de la pigmentación del pelaje o la piel.
Una de las principales diferencias con el albinismo es que los animales leucísticos conservan la pigmentación de los ojos, que en este caso se mantienen oscuros.
El coipo (Myocastor coypus) es un mamífero semiacuático nativo de Sudamérica, conocido también como falsa nutria o nutria roedora. En Córdoba puede encontrarse en ambientes asociados a cursos de agua, lagunas y otros sectores con presencia de vegetación acuática.
Se caracteriza por su cuerpo robusto, pelaje generalmente marrón, grandes incisivos de color anaranjado y patas traseras parcialmente palmeadas, que le permiten desplazarse con facilidad en el agua.
Un avistaje sin intervención
Los guías explicaron que lograron filmar al ejemplar desde lejos y sin intervenir en su comportamiento. Debido a la particularidad del hallazgo, también decidieron mantener en reserva la ubicación exacta del lugar donde fue observado.
La decisión responde, según explicaron, al objetivo de evitar que la difusión del punto pueda provocar una mayor presencia de personas y generar estrés o molestias al animal.
El registro fue compartido como un llamado a valorar y proteger la fauna silvestre de las sierras cordobesas, mientras el singular coipo leucístico se convirtió en uno de los avistajes más llamativos registrados recientemente en la región.
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