Un emprendimiento tecnológico logró convertir un recurso natural del bosque nativo en una innovación con potencial para la industria alimentaria. La empresa Brear desarrolló un proceso para transformar la resina del árbol de brea en un ingrediente funcional, tras completar pruebas piloto con validación industrial y respaldo institucional.
El proyecto recibió apoyo de la Agencia Córdoba Innovar y Emprender y contó con el acompañamiento técnico del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), lo que permitió avanzar en la optimización de procesos y en la validación de aplicaciones concretas del producto.
La iniciativa apunta a generar una cadena de valor sustentable que aproveche el bosque nativo sin degradarlo.
La propuesta se basa en el aprovechamiento de la resina del árbol de brea, una especie que crece de forma natural en el norte argentino.
El desarrollo comenzó hace más de una década a partir de las investigaciones del emprendedor Leonidas Gastón Cordi en la localidad de Recreo. Su objetivo inicial era encontrar alternativas económicas para comunidades rurales donde la principal fuente de ingresos provenía de actividades extractivas como la producción de leña o carbón, prácticas que aceleran la degradación del monte.
Años más tarde se sumó al proyecto la emprendedora Alison Acosta, oriunda de Balnearia, quien aportó una estrategia de desarrollo y vinculación para llevar la iniciativa a una etapa de mayor escala.
Según explicó Acosta, el punto de partida fue observar que el árbol de brea es una especie resiliente que se regenera rápidamente tras el desmonte. A partir de allí, el equipo investigó durante años las propiedades de su resina y desarrolló un método de extracción que permite recolectarla sin dañar la planta, organizando además un sistema de acopio con participación de pobladores rurales.
Sin embargo, el principal desafío surgió al intentar avanzar hacia la industrialización del recurso. El equipo contaba con grandes volúmenes de resina, pero no existían antecedentes ni tecnología específica en el país para transformarla en un ingrediente utilizable por la industria alimentaria.
Un punto de inflexión llegó con la participación del proyecto en el programa Voucher de Innovación Colaborativa impulsado por la Agencia Córdoba Innovar y Emprender. Esta herramienta de financiamiento permitió ordenar el desarrollo del emprendimiento, definir aplicaciones prioritarias y generar información técnica clave para dialogar con potenciales socios industriales.
El proceso también implicó una reorganización interna del emprendimiento, que debió sistematizar su estructura administrativa y definir con mayor precisión su modelo de negocio y las etapas necesarias para escalar la producción.
La validación técnica se llevó adelante en articulación con el INTI, a través de la Subgerencia Operativa de Tecnología de Alimentos. El trabajo fue coordinado por el equipo liderado por la investigadora Mariana Marta Sánchez, especialista en desarrollo de ingredientes funcionales.
Durante el proceso se realizaron ensayos en laboratorio, pruebas piloto y evaluaciones funcionales utilizando equipamiento especializado, como plantas piloto con tecnología de secado por atomización y herramientas de análisis fisicoquímico. Estos estudios permitieron definir parámetros precisos para el filtrado, secado y acondicionamiento de la resina, además de elaborar un manual técnico para su industrialización.
Los resultados también llevaron al equipo a replantear el posicionamiento del producto. En lugar de buscar competir como sustituto de un ingrediente importado, Brear decidió presentarlo como un insumo innovador de origen vegetal, con alto contenido de fibra y sin sabor residual.
Con las bases técnicas consolidadas y una red de alianzas fortalecida, el emprendimiento avanza ahora hacia una etapa de escalamiento productivo. El objetivo es impulsar una nueva matriz económica vinculada al aprovechamiento sustentable del bosque nativo, generando empleo en zonas rurales y promoviendo la conservación ambiental.
Desde la empresa destacan que el impacto esperado va más allá de lo industrial: si las comunidades logran obtener ingresos a partir de este recurso, serán las primeras interesadas en proteger el ecosistema del que proviene.
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