Desde Córdoba hasta Beijing hay más de 18 mil kilómetros y una diferencia horaria de once horas. Pero también existe un vínculo cada vez más estrecho entre dos realidades que, a primera vista, parecen muy diferentes: el desafío de gestionar ciudades cada vez más grandes, complejas y atravesadas por la tecnología.
Ese será uno de los temas que estará en el centro del Foro 2026 sobre la reforma de Swift Response to Public Complaints, que se realizará este lunes 12 de octubre en Beijing y del que participará Gonzalo Fiore Viani.
Docente, becario posdoctoral del Conicet y especialista en relaciones entre Argentina y China, Fiore Viani fue invitado al encuentro como representante argentino. Su participación tendrá además un componente particularmente cordobés: será una de las voces provenientes del interior argentino presentes en un foro internacional dedicado a discutir nuevas formas de gestión pública.
El encuentro pondrá el foco en la experiencia desarrollada por Beijing para recibir, procesar y responder las demandas de sus ciudadanos. El sistema utiliza herramientas digitales para canalizar reclamos y necesidades de los habitantes y convertir esa información en insumos para la administración de la ciudad.
La experiencia china despierta interés en un momento en el que gobiernos de todo el mundo buscan incorporar inteligencia artificial, grandes volúmenes de datos y nuevas tecnologías, a la gestión cotidiana.
Pero detrás de la discusión tecnológica aparece una cuestión mucho más antigua: cómo escucha el Estado a quienes viven en su territorio y cómo transforma esas demandas en respuestas concretas.
Una mirada desde Córdoba
Para Fiore Viani, el interés del foro está también en poder observar esa experiencia desde una perspectiva argentina.
El cordobés trabaja sobre las relaciones entre China y Argentina y, en particular, sobre cuestiones vinculadas con la diplomacia económica, el comercio, las inversiones y la geopolítica de los recursos estratégicos. Su trabajo académico lo llevó durante los últimos años a estudiar de cerca la relación bilateral y los cambios que atraviesa China.
Pero su agenda internacional también tiene una dimensión federal. Desde Córdoba participa en iniciativas vinculadas con la cooperación internacional, los gobiernos subnacionales y la inserción internacional de las provincias. En ese sentido, su presencia en Beijing supone llevar al debate una mirada que no se limita a la relación entre los gobiernos nacionales.
La idea de que las provincias y ciudades argentinas pueden desarrollar sus propios vínculos internacionales viene ganando espacio en los últimos años. Córdoba, por su peso económico, universitario y productivo, tiene particular interés en ese proceso.
La discusión sobre transformación digital también tiene una dimensión concreta para los municipios argentinos. Cómo utilizar mejor la información disponible, cómo responder a los reclamos de los vecinos y cómo incorporar tecnología sin perder de vista las particularidades de cada territorio, son cuestiones que atraviesan tanto a una gran metrópolis como Beijing como a las ciudades del interior argentino.
El vínculo entre Argentina y China
La participación del cordobés se produce además en un contexto de creciente interés argentino por China.
El país asiático se convirtió durante las últimas décadas en uno de los principales socios comerciales y financieros de Argentina y en un actor central para sectores estratégicos como la energía, la minería, la infraestructura y los recursos naturales.
Sin embargo, la relación bilateral no se desarrolla únicamente entre las cancillerías de ambos países. Provincias, municipios, universidades, empresas y centros de investigación participan cada vez más de una red de intercambios que permite construir vínculos a nivel territorial.
En ese escenario se inscribe la presencia de Fiore Viani en Beijing. Su participación combina su trabajo académico sobre las relaciones sino-argentinas con una agenda vinculada a los gobiernos locales y al desarrollo territorial.
Para Córdoba, la presencia en este tipo de espacios representa algo más que una visita académica. Es una forma de proyectar al exterior una provincia que busca tener una participación cada vez mayor en los asuntos internacionales y, al mismo tiempo, traer de regreso experiencias que puedan ser discutidas y eventualmente adaptadas a la realidad local.
