En su “Modelo argentino para el proyecto nacional”, J. D. Perón (1974) decía: «La verdadera política es la internacional». Con esta célebre cita, sostenía que la política internacional es el campo donde se definen los destinos de las naciones. Esta idea sugería que la política nacional está profundamente ligada y depende de las relaciones de poder y las fuerzas globales.
La asunción de Donald Trump a la presidencia de los EEUU, marca una nueva configuración geopolítica en el mundo. Finaliza una era surgida a partir de los acuerdos de Bretton Woods de 1944 que sentaron las bases de la globalización económica moderna al crear el FMI y el Banco Mundial y que, en su desarrollo, dio vida a la negociación comercial entre bloques y al mundo financiero.
Hoy, con el fin de la globalización se da paso a la era del proteccionismo y los acuerdos país-país. El mayor ejemplo de ello es la política económica del segundo gobierno de Trump que ha impuesto un modelo de neto corte proteccionista.
Aranceles a las importaciones, retenciones a las exportaciones, defensa de la industria nacional. Primero está el mercado interno, primero están los trabajadores de EEUU, si no producís en su país, te es difícil importar, si importas tienes que exportar. Todas medidas, por otra parte, similares a las desarrolladas por el gobierno peronista en el periodo 2003-2014, más conocido como “la década ganada”.
Rusia con Putin, Francia con Macron, Italia con Meloni van en el mismo camino, por eso es fundamental analizar donde se va a ubicar Argentina en el nuevo contexto mundial. El debate hoy no es entre derechas e izquierdas sino si te ubicas como país en la globalización o en el proteccionismo.
Estar en la globalización significa vender materias primas y aceptar los productos manufacturados por China, destruyendo empleo. En ese modelo “sobra gente”, la cual sería asistida por el Estado mediante la Renta Básica Universal (RBU).
La Renta Básica Universal es un ingreso periódico que el gobierno otorgaría a todos los ciudadanos de forma individual, universal e incondicional, independientemente de su situación laboral o económica. Esta política social buscaría cubrir las necesidades básicas, reducir la pobreza y la desigualdad, y serviría como una red de seguridad ante cambios en el mercado laboral, como la automatización.
Argentina insiste, con Milei, en una política económica globalizadora, promoviendo las importaciones y condenando a la industria nacional a su cierre, con su secuela de despidos, suspensiones, etc.
Insertar el país en los nuevos tiempos representa re industrializarlo, generando trabajo para todos. En este modelo “falta gente” pues permite producir no solo para el mercado interno sino también para exportar mercancías “con valor agregado” a través de los mencionados acuerdos país-país. Para ello es indispensable contar con energía y alimentos abundantes y baratos.
De allí que la política de peso, que debe convertirse en política de Estado, es la política internacional. Es decir, definir en qué mundo insertarse como país y mantenerlo gobierno tras gobierno.
Silvano Lenardon
11052364
Tu voz también cuenta. Compartí tus crónicas, reflexiones, reclamos o experiencias con nuestra redacción. Podés participar de dos maneras: redactando tu nota directamente desde el botón visible en la sección Hoy Comunidad o enviando tu texto a redaccion@hoydiacordoba.info, siempre firmando con tu nombre completo y DNI.
