El Niño seguirá intensificándose: ¿cuándo alcanzaría su punto álgido?

La Organización Meteorológica Mundial anticipó que el fenómeno alcanzará su máxima intensidad hacia diciembre y podría extenderse hasta los primeros meses de 2027. En la región pampeana advierten que el impacto de las lluvias dependerá también de la vulnerabilidad de cada territorio y de la planificación.

El Niño seguirá intensificándose: ¿cuándo alcanzaría su punto álgido?

Las anomalías diarias muestran una extensa zona con anomalías superiores a 3 °C en el Pacífico central y oriental. Créditos: Meteored/Adaptado de NASA Worldview.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) actualizó su pronóstico sobre la evolución de El Niño y anticipó que el fenómeno continuará fortaleciéndose durante los próximos meses, hasta alcanzar su punto de mayor intensidad en diciembre. Según el organismo, el episodio podría mantenerse durante los primeros tres o cuatro meses de 2027 y generar modificaciones en las temperaturas y los patrones de precipitaciones a escala global.

De acuerdo con el boletín correspondiente al trimestre octubre-noviembre-diciembre, El Niño se desarrollará en una fase considerada “muy fuerte”, mientras que la temperatura superficial del océano Pacífico podría alcanzar valores récord, principalmente en las zonas tropicales y orientales.

La OMM señaló que este fortalecimiento probablemente provoque temperaturas superiores al promedio en amplias regiones del planeta y altere los regímenes habituales de lluvias. Este escenario podría aumentar el riesgo de sequías e inundaciones en distintos puntos del mundo.

El organismo internacional remarcó además que la evolución de las condiciones del Pacífico tendrá consecuencias que exceden el ámbito meteorológico, debido a sus posibles efectos sobre las economías, los ecosistemas y las comunidades.

Qué puede ocurrir en la región pampeana

Frente a la llegada de El Niño a la región pampeana, el investigador de la Fundación Tejido Urbano, Matías Araujo, planteó que el riesgo de inundaciones no debe analizarse únicamente en función de la cantidad o intensidad de las precipitaciones.

Según explicó, las inundaciones son fenómenos recurrentes en buena parte de la región, pero sus consecuencias dependen de una combinación de factores. Entre ellos se encuentran la intensidad de la amenaza, la cantidad de personas y actividades expuestas, las condiciones de vulnerabilidad existentes y la capacidad de las instituciones para prevenir, responder y recuperarse.

En ese sentido, Araujo señaló que las obras hidráulicas pueden reducir el impacto de las lluvias, aunque no resultan suficientes por sí solas para eliminar el riesgo. La expansión urbana sobre zonas inundables, los cambios en el uso del suelo y la pérdida de superficies naturales capaces de absorber o retener agua también pueden agravar las consecuencias.

El especialista puso especial énfasis en las diferencias sociales frente a un mismo evento. Una inundación puede generar daños muy distintos según las condiciones económicas y habitacionales de cada familia y su capacidad para afrontar las pérdidas y recuperarse posteriormente.

La planificación, otro factor clave

El riesgo hídrico también está condicionado por las características de cada territorio. La ocupación de humedales y zonas bajas, los rellenos y terraplenes, los déficits de saneamiento, la presencia de basurales y determinadas actividades productivas pueden modificar el comportamiento del agua y aumentar sus efectos.

Araujo advirtió además que las consecuencias de una inundación no terminan cuando el agua comienza a retirarse. La pérdida de viviendas, bienes e ingresos puede extenderse durante meses y afectar especialmente a los hogares con menor capacidad de ahorro o protección. Al mismo tiempo, el Estado debe afrontar la reconstrucción de infraestructura, la recuperación de servicios y la asistencia a las personas afectadas.

Ante este escenario, el investigador sostuvo que las políticas de prevención deben combinar obras hidráulicas tradicionales con reservorios, áreas de amortiguación, superficies permeables y soluciones basadas en la naturaleza. También consideró necesario ordenar el crecimiento urbano, proteger áreas de reserva y evitar que aumente la presencia de población e infraestructura en sectores expuestos a inundaciones.

A estas medidas se suma la necesidad de fortalecer los sistemas de monitoreo hidrometeorológico, actualizar los mapas de riesgo, contar con mecanismos de alerta temprana y mantener operativos los planes de emergencia y Defensa Civil.

La coordinación entre municipios, la Provincia y los organismos de cuenca aparece así como otro elemento central para reducir los efectos de un fenómeno que, según las previsiones de la OMM, continuará intensificándose hasta diciembre y podría prolongarse durante los primeros meses de 2027.

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