El papa León XIV pronuncia este domingo su primer discurso en la Argentina ante el presidente Javier Milei y diversos representantes de la dirigencia nacional en el Palacio Libertad (ex CCK). En el cierre de su jornada inaugural en el país, el Sumo Pontífice homenajea la figura de su antecesor, reclama que la economía esté al servicio de las personas y deja un fuerte mensaje sobre los límites del poder, la convivencia democrática y el éxodo de los jóvenes.
El recuerdo de Francisco
En su primera intervención pública tras aterrizar en el Aeroparque Jorge Newbery y mantener una reunión privada en la Casa Rosada, el líder de la Iglesia Católica destaca el valor simbólico de su arribo. “Mi llegada a esta tierra tiene un significado particular. Durante 12 años la Iglesia universal escuchó la voz de un pontífice argentino que llevó consigo en la memoria y el corazón los lugares, las personas y la fe que aquí recibió”, afirma frente al auditorio.
Acto seguido, enlaza su presencia con el legado de su predecesor para marcar una continuidad pastoral. “Hoy recorro, en cierto modo, el camino inverso y vengo a la patria donde el papa Francisco comenzó una historia que después habría de entrelazarse con toda la Iglesia”, remarca el obispo de Roma.
La realidad socioeconómica y el futuro de los jóvenes
Otro de los ejes centrales de su alocución está enfocado en la realidad socioeconómica y el desarrollo humano. Con tono firme, el Santo Padre subraya que “la economía debe estar al servicio de la persona y no la persona al servicio de la economía”, y advierte que para hacer fructificar las riquezas del país resulta imprescindible prestarle atención a las nuevas generaciones.
En ese sentido, lanzó una interpelación directa a toda la dirigencia respecto a la emigración. “Una nación debe preguntarse seriamente en qué ha fallado cuando sus jóvenes tienen que abandonar sus tierras para realizar sus sueños”.
