El conflicto salarial y prestacional en el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI) sumó un nuevo y complejo capítulo. A partir de la jornada de hoy, médicos de cabecera y odontólogos de todo el país dieron inicio a un paro de actividades por 96 horas, convocado por la Asociación de Profesionales de la Salud (APPAMIA), en rechazo a lo que definen como un atraso crítico en el valor de sus honorarios profesionales.
La protesta responde a la imposibilidad de afrontar los gastos fijos que exige el funcionamiento diario de los consultorios médicos frente a los montos que perciben. Según detalló el Dr. Esteban Costazos en declaraciones radiales a Radio Altos, la cápita mensual que abona PAMI por cada afiliado asignado ronda los $2.100 en el caso de los médicos de cabecera y apenas alcanza los $400 para los profesionales de la odontología. En la práctica, un médico con una nómina de 500 jubilados percibe alrededor de un millón de pesos mensuales para cubrir tanto su remuneración como los costos operativos de su infraestructura médica.
Aunque la huelga afecta de manera directa la asignación de turnos, la confección de recetas y la emisión de órdenes de derivación para miles de jubilados, el sector médico sostiene que no dispone de otras vías de reclamo. Los médicos auditores, por el momento, no se han plegado a la medida de fuerza, aunque evalúan los pasos a seguir ante un escenario institucional que consideran agotado.
| Categoría prestacional | Valor de la cápita mensual por afiliado |
| Médicos de cabecera | $2.100 |
| Odontólogos | $400 |
Sin margen de respuesta local
Desde el ámbito profesional destacan la buena predisposición del diálogo con las delegaciones locales de la obra social, pero remarcan la falta de autonomía operativa en las regiones. Las decisiones presupuestarias y las soluciones de fondo dependen exclusivamente de las autoridades centrales radicadas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, desde donde hasta el momento no se han emitido respuestas descompresivas.
El malestar también impacta en el aspecto emocional de los profesionales de la salud. La imposibilidad de brindar una atención adecuada a la clase pasiva genera un desgaste cotidiano marcado por la frustración y la presión institucional, en un contexto donde el servicio del organismo muestra un marcado deterioro y no se avizoran canales de resolución en el corto plazo.
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