Cada 31 de octubre, las casas se llenan de disfraces, reuniones y golosinas. En los hogares donde los perros son un integrante más de la familia, resulta natural que intenten sumarse al tradicional momento de pedir y recibir premios. Sin embargo, compartir la celebración no debe implicar compartir el mismo menú, ya que los alimentos de consumo humano habituales en esta fecha entrañan serios riesgos para la salud animal.
Desde la compañía de nutrición animal Mars señalan que el chocolate y las golosinas industriales contienen ingredientes altamente dañinos para el organismo perruno. Por esta razón, la propuesta de este año es adaptar la consigna del “dulce o truco” con alternativas pensadas exclusivamente para ellos.
«En fechas como Halloween, donde suele haber una mayor cantidad de golosinas al alcance, es importante recordar que aquello que es seguro para las personas no necesariamente lo es para los animales. Podemos hacerlos parte del festejo, pero siempre eligiendo alternativas adecuadas y respetando sus necesidades», explica la veterinaria María Noël Travetto, Directora Técnica en Mars South Latam.
Claves para prevenir riesgos y cuidar su bienestar
Para garantizar una jornada festiva sin sobresaltos ni emergencias veterinarias, los especialistas recomiendan seguir esta serie de pautas básicas:
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Tolerancia cero al chocolate y golosinas humanas: El chocolate contiene teobromina, un compuesto que los perros metabolizan con gran dificultad y que puede derivar en cuadros severos de intoxicación. A su vez, los caramelos y chicles suelen contener xilitol o excesos de azúcar perjudiciales para su sistema digestivo.
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Atención con los envoltorios: Los papeles, plásticos y envases de las golosinas atraen la atención de las mascotas por sus olores y colores. Su ingesta accidental puede provocar obstrucciones intestinales de gravedad.
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Snacks específicos para perros: Si la idea es recompensarlos durante la noche, se deben utilizar productos formulados especialmente para su especie, respetando siempre las raciones diarias recomendadas.
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Disfraces funcionales y sin incomodidades: En caso de usar ropa o accesorios festivos, estos nunca deben limitar su visión, respiración o libertad de movimiento. Ante cualquier señal de incomodidad o tensión, lo indicado es retirar la prenda inmediatamente.
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Resguardar su espacio de descanso: El sonido constante del timbre, la música y el tránsito de personas disfrazadas pueden generar estrés o ansiedad. Se recomienda dejar habilitado un espacio tranquilo de la casa donde la mascota pueda refugiarse si lo necesita.
