Las protestas estudiantiles en Francia reunieron este martes a cientos de miles de personas, en una jornada que transcurrió sin grandes incidentes. Según el Ministerio del Interior, 266.000 manifestantes participaron de las movilizaciones en todo el país, mientras que las organizaciones estudiantiles elevaron la convocatoria a 450.000 asistentes a nivel nacional.
En París, Estrasburgo, Rennes y Toulouse, la Policía utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua durante los enfrentamientos con grupos estudiantiles. La jornada del martes dejó 488 personas detenidas y 43 miembros de las fuerzas de seguridad heridos. Desde el 28 de septiembre, según el Ministerio del Interior, 6.547 personas fueron arrestadas en relación con este movimiento.
Los manifestantes reclaman mayores recursos para la educación, denuncian el deterioro de los centros escolares y la falta de profesores, especialmente en los barrios más vulnerables. Más allá de la diferencia entre las cifras oficiales y las organizaciones estudiantiles, se trata de una de las movilizaciones más masivas en lo que va del año y refleja el malestar de una parte de la sociedad francesa por el deterioro de los servicios públicos y el encarecimiento de servicios básicos, como la energía.
En este contexto, las autoridades desplegaron un importante dispositivo policial ante el temor a nuevos incidentes, después de varios días de bloqueos y enfrentamientos que dejaron numerosos heridos, algunos de ellos de gravedad.
A raíz de las manifestaciones, el presidente francés, Emmanuel Macron, se reunirá esta tarde con varios ministros en el Palacio del Elíseo para evaluar la crisis. Una fuente del Ejecutivo indicó que participarán el primer ministro, Sébastien Lecornu; el ministro del Interior, Laurent Nuñez; y el titular de Educación Nacional, Edouard Geffray, según informó Le Monde.
Lecornu, por su parte, acusó a La Francia Insumisa (LFI) de tener el “objetivo político de sembrar el caos en el país” antes de las elecciones presidenciales de 2027 y sostuvo que hablar de “instrucciones políticas de represión policial” contra las manifestaciones de estudiantes de secundaria es una “mentira”. En ese sentido, reprochó a LFI “echar leña al fuego”.
“¿Pueden ocurrir accidentes en una operación de orden público tan delicada? La respuesta es sí. Y digo accidente porque veo que se emplea también el término ‘violencia policial’. La violencia policial sugeriría la existencia de instrucciones políticas de represión policial. Eso es falso, es una mentira y supone arrojar oprobio sobre la policía de la República”, declaró Lecornu ante la Asamblea Nacional.
Paralelamente, el primer ministro anunció la suspensión de las clases en los institutos de enseñanza secundaria a finales de esta semana para organizar un “espacio de democracia interna” con los alumnos.
Las movilizaciones comenzaron el pasado 17 de septiembre en los suburbios de París y se extendieron posteriormente a todo el territorio nacional. De acuerdo con la Unión Sindical de Estudiantes de Secundaria, 1.800 institutos permanecen bloqueados en reclamo de respuestas ante la falta de profesores, el deterioro de los edificios escolares y los problemas en la calidad de la enseñanza.
Desde que comenzó la revuelta, se registraron más de 600 policías y gendarmes y algo más de 200 estudiantes heridos, además de más de 5.000 arrestos en todo el país. También se produjeron destrozos en centros educativos y mobiliario urbano, con daños que ya fueron evaluados en varias decenas de millones de euros.
Sobre los alumnos lesionados, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, afirmó que la “inmensa mayoría” de los casos se produjeron en accidentes o por la intervención de personas ajenas al movimiento, en episodios de “violencia urbana” y de “extrema tensión”. De esta manera, justificó el uso de las fuerzas antidisturbios.
La jornada de movilización llega después de dos episodios especialmente graves: un adolescente de 15 años sufrió la amputación de una mano en Lens, en el norte del país, tras la explosión de una granada, mientras que en Tours, en el centro, un estudiante de 16 años perdió la visión de un ojo durante un bloqueo la semana pasada.
El caso de Lens está bajo investigación para establecer las circunstancias del hecho. En Tours, en tanto, la Fiscalía indicó que las lesiones del menor eran compatibles con el impacto de un proyectil disparado por un lanzador de balas de defensa (LBD), utilizado por las fuerzas del orden francesas.
En medio las denuncias por la violencia entre policías y menores, la portavoz del Gobierno, Maud Bregeon, defendió la actuación de las fuerzas de seguridad, aunque reconoció que las lesiones sufridas por algunos jóvenes son “un drama en cualquier circunstancia”. Además, recordó que se abrieron investigaciones de la IGPN, la denominada “policía de policías”. Nuñez puntualizó que hay “una decena” de casos bajo su lupa.
Bregeon aseguró que el Ejecutivo quiere “escuchar y acompañar” las reivindicaciones estudiantiles, pero rechazó cualquier legitimación de la violencia y subrayó que 715 policías y gendarmes resultaron heridos hasta la fecha. “Nada justifica eso”, afirmó.
Protestas se extienden a las universidades
Frente a este escenario, el movimiento estudiantil de los institutos comenzó a coordinarse con los universitarios. Según el sindicato Unión de Estudiantes, 18 universidades estaban bloqueadas el lunes en ciudades como Estrasburgo, Reims, Caen, París, Burdeos y Aix-en-Provence.
Las organizaciones estudiantiles presentaron una plataforma de 10 medidas que pretende servir como base para negociar con el Gobierno durante la elaboración de los presupuestos de 2027. En el proyecto de ley, denuncian recortes o congelamientos en distintas ayudas sociales.
Entre sus propuestas figuran un plan urgente de renovación de centros escolares y universitarios, la contratación de personal sanitario y de orientación y la creación de 150.000 plazas adicionales en la enseñanza superior.
También reclaman modificar las reglas de selección para acceder a las universidades y a los másteres, a través de la plataforma Parcoursup. La medida fue descartada este martes por la portavoz del Gobierno, aunque admitió la posibilidad de introducir mejoras en el sistema.
Por su parte, el ministro de Enseñanza Superior, Philippe Baptiste, tiene previsto reunirse este miércoles con representantes estudiantiles ante la amenaza de que podrían convocar nuevos bloqueos universitarios si no obtienen compromisos concretos del Ejecutivo.
La convergencia de las protestas entre estudiantes, sindicatos y sectores de la izquierda se produce después de la presentación del plan presupuestario para 2027 del Gobierno de Lecornu, criticado por incluir medidas de ahorro que el Ejecutivo justifica por la elevada deuda del país, cercana al 120% del PIB, y la presión que los bonos franceses sufren en los mercados.
Repercusiones internacionales
La escala alcanzada por el conflicto estudiantil en Francia también generó repercusiones en el ámbito internacional. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró en la red social Truth Social que lo que ocurre en el país europeo “no es otra cosa que una migración masiva fuera de control”.
“No se trata de escuelas, sino de que el islam pretende tomar el control de un país que alguna vez fue grande”, consideró el mandatario estadounidense, al presentar su propia interpretación sobre el origen de las protestas.
