MADRID.- Luego de llegar al gobierno español en junio pasado por una moción de censura que desalojó al ex presidente de derecha Mariano Rajoy (Partido Popular – PP), el socialista Pedro Sánchez (PSOE) enfrentará el domingo su mayor desafío: ganar con suficiente holgura las elecciones generales como para poder asentar un Ejecutivo estable en Madrid, que ayude a ahuyentar el fantasma de la ultraderecha nacionalista que sobrevuela a Europa, a pocas semanas de los comicios que definirán el destino del bloque continental.
España tiene 36.000.000 de votantes registrados para ir a las urnas, pero las encuestas ofrecen un panorama complejo: si bien todos los sondeos difundidos el lunes -último día habilitado para su publicación- daban el primer lugar al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) con alrededor del 30% de los votos, el nivel de indecisos igualaba o hasta superaba el porcentaje, al cifrarse en torno al 33%.
Fruto de un bipartidismo que también se pondrá a prueba el domingo, en segundo lugar aparecía el PP con el joven Pablo Casado como postulante y un 21% de intención de voto, seguido por su principal competencia: el partido de derecha Ciudadanos, que postula a Albert Rivera, con 14,6%. El cuarto lugar en la expectativas era para la izquierda de Unidas Podemos (que postula a Pablo Iglesias) con el 13,4% de los respaldos, seguido por la emergente derecha radical de Vox, comandado por el polémico Santiago Abascal, con el 9,9% de los apoyos.
Semejante fragmentación del escenario electoral tiende un manto de fuerte incertidumbre sobre unos comicios que vienen precedidos por un contexto desalentador: será la tercera vez en menos de cuatro años que los españoles irán a las urnas. El riesgo de un bloqueo político está a la vuelta de la esquina.
Así como también la posibilidad de que la ultraderecha sorprenda con la irrupción del partido radical Vox, un partido con un discurso ultranacionalista que aspira a tomar el lugar vacío que dejó el ex dictador Francisco Franco en el imaginario político español (de hecho cuenta entre sus candidatos con generales retirados de la dictadura). Inexistente en los sondeos hace apenas un año, esta formación sacudió el tablero político en diciembre pasado al lograr el 11% de los votos en las elecciones regionales en Andalucía, definiendo la salida de los socialistas de su feudo histórico al pactar gobierno con el PP y Ciudadanos.
No obstante, los especialistas consideran improbable que los tres partidos de derecha (Ciudadanos, PP y Vox) puedan llegar a una mayoría para formar gobierno, y de hecho lo que se registra es una disputa creciente entre Casado y Riera por convertirse en el principal representante del electorado conservador.
Está claro que Sánchez deberá pactar para formar Gobierno, la cuestión es con quién lo hará. La opción más alentada es una alianza natural del PSOE con Podemos, a la que podrían sumar partidos independentistas, incluidos los vascos y catalanes, que se convirtieron en la bestia negra de la campaña electoral. Sin embargo, dependerá en gran medida del resultado que obtenga Iglesias, que le viene reclamando a Sánchez una definición respecto a sus alianzas, con el temor de que el jefe de Gobierno pueda pactar con Ciudadanos para mantenerse en el poder y virar hacia la centroderecha.
Por lo pronto, Sánchez viene agitando el fantasma del nacionalismo: “Hay un riesgo real de que sume la derecha con la extrema derecha”, alertó ayer en el diario El País, donde consideró que “Ciudadanos ha abrazado a la ultraderecha y ha empezado su declive como proyecto político”.
