MADRID.- Apenas a dos años de ser destituido como líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el actual jefe de Gobierno, Pedro Sánchez, consiguió un triunfo de ribetes históricos al imponerse en las elecciones generales de España por alrededor del 29% de los votos, casi el doble de su tradicional rival de derecha, el Partido Popular (PP), que finalmente sufrió una de las peores derrotas que recuerde.
El mandatario socialista, que había subido al Ejecutivo Español hace seis meses tras la moción de censura que desplazó al conservador Mariano Rajoy, ganó finalmente con mayor claridad a la esperada y quedó cerca del resultado soñado: sumar una mayoría legislativa para formar Gobierno sin necesidad de contar con los independentistas catalanes o vascos. Con el 99,9% de los votos escrutados, el PSOE cosechó ayer el 28,7% de los respaldos (7.474.714 sufragios), lo que se traducirá en 123 escaños en el Parlamento. Le siguió el PP con Pablo Casado como postulante con el 16,7% (4.351.647 votos) o 66 legisladores, un verdadero desplome desde los 137 escaños que obtuvo en 2016; Ciudadanos con el 15,85% (57 escaños); Unidas Podemos con 14,3% (42); y la ultraderechista Vox con 10,26%, que le permitirá entrar por primera vez al Congreso con 24 legisladores.
Con estos números, la batalla ideológica quedó saldada claramente a favor de los socialistas: el PSOE y Podemos suman 20 escaños más que PP, Ciudadanos y Vox. Sánchez rozaba por tanto la mayoría necesaria para formar Gobierno sin necesidad de recurrir al independentismo catalán (alrededor de 170 escaños) , contando con los legisladores de Podemos más algunos grupos pequeños. También obtenía mayoría absoluta en el Senado. “Hemos hecho que pase: el PSOE ha ganado las elecciones generales, ¡ha ganado el futuro y ha perdido el pasado!”, exclamó Sánchez ante cientos de militantes reunidos en el centro de Madrid para celebrar el triunfo, donde aseguró que no impulsará un “cordón sanitario” contra la derecha.
“Desde nuestras ideas de izquierda y nuestra posición progresistas, vamos a tender la mano a todas las fuerzas políticas dentro de la Constitución”, definió el jefe de Gobierno, quien puso tres objetivos para su nueva gestión socialista: “Avanzar en la igualdad social, avanzar en la convivencia y la concordia para acabar con la confrontación territorial, y avanzar en la regeneración democrática para acabar con la corrupción”.
La peor derrota del Partido Popular
MADRID.- El tan anunciado ascenso de la derecha española finalmente quedó trunco. No sólo Pablo Casado cosechó el peor resultado de la historia del Partido Popular (PP), al punto de ver comprometido el liderazgo del electorado conservador con su rival de Ciudadanos, Albert Rivera (que quedó a un punto del PP y a una diferencia de apenas ocho escaños), sino que el temido fantasma de Vox no se terminó de materializar. Si bien el partido de extrema derecha representado por Santiago Abascal entrará por primera vez al Congreso con la cifra nada desdeñable de 24 parlamentarios, aún así quedó lejos las mejores previsiones de las encuestas: quedó quinto y con escasa capacidad de influir en la política nacional. Aún así, el gran derrotado fue el PP, que perdió votos a diestra y siniestra con su estrategia de derechización del discurso.
