TEHERÁN.- La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a incrementarse en las últimas horas a niveles peligrosos, luego de que el presidente Donald Trump enviara el portaaviones USS Abraham Lincoln y varios bombarderos B-52 a la región del Golfo Pérsico (ver La tensión…), en medio de una fuerte ofensiva destinada a medrar la economía iraní con sanciones a su comercio.
La respuesta de Irán llegó ayer, a un año de la decisión de Trump de retirarse del acuerdo que había firmado la administración de Barack Obama para evitar la proliferación nuclear: en un mensaje televisado, el presidente Hassan Rohani anunció que su Gobierno reanudará el enriquecimiento de uranio de alta concentración en un plazo de 60 días si las potencias internacionales no renegocian el mentado acuerdo nuclear de 2015.
Rohani también dijo que el país dejará de exportar sus excedentes de uranio enriquecido y agua pesada de su programa nuclear, dos requisitos del acuerdo que buscan evitar el desvío de esos materiales a la fabricación de una bomba atómica, si no recibe una respuesta a su reclamo de negociar nuevos términos con los socios que siguen en el pacto.
“Creemos que el acuerdo nuclear necesita una cirugía y que los analgésicos del último año no han sido eficaces”, afirmó Rohani, que insistió en que “si los cinco países (que actualmente están en el pacto) se suman a las negociaciones y ayudan a Irán a acceder a sus beneficios en el campo del petróleo y la banca, Irán volverá a sus compromisos según el acuerdo nuclear”.
El compromiso sellado en 2015 establecía un límite al programa nuclear iraní a cambio del levantamiento de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos, que rompió todo hace exactamente un año al reintroducir las prohibiciones contra el país islámico, que atraviesa una dura crisis con una economía en recesión, que se ha contraído un 6% en 2018 y prevé una inflación del 40% para 2019.
La reacción de Trump fue redoblar la embestida: ayer anunció la imposición de nuevas sanciones contra Irán para las exportaciones de hierro, acero, aluminio y cobre (que abarcan el 10 % de sus exportaciones), a la vez que exigió a Teherán que “altere fundamentalmente su conducta”.
