WASHINGTON.- “Este país está construido sobre tres pilares: Dios, armas y agallas. La bandera estadounidense tiene que seguir flameando, ahora está en peligro”, argumenta Larry Mitchell Hopkins en una reciente entrevista con la cadena norteamericana BBC disponible en Internet. Hombre blanco de 69 años, líder de los autoproclamados Patriotas Constitucionales Unidos (UCP por sus siglas en inglés), Hopkins fue arrestado el 20 de abril pasado por el FBI acusado de “posesión ilegal” de armas y municiones, aunque los cargos no revelan el oscuro prontuario que lo precede.
Hopkins lidera una milicia civil de derecha extrema, supremacista blanca, que desde una base instalada en Flora Vista, Nuevo México, actúa como autoproclamado brazo justiciero del Estado, de forma absolutamente ilegal. Su propósito declarado es “proteger la constitución del país y a los ciudadanos de los enemigos extranjeros”, mediante el patrullaje de la frontera con México y la aprensión de todo inmigrante que quiera entrar al país de manera supuestamente ilegal.
“Los grupos de milicias armadas están activos a lo largo de la frontera de forma intermitente desde principios de la década de 2.000. En su mayoría, limitan sus actividades a la observación y al reporte de actividades sospechosas a la patrulla fronteriza. Los UCP son el primer ejemplo de una milicia armada que de hecho detuvo a inmigrantes”, reveló Micah McCoy, de la ONG Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), en una entrevista publicada por el diario argentino La Nación.
El accionar de este grupo paramilitar quedó al descubierto recientemente cuando publicó un video donde muestra a sus miembros deteniendo a cerca de 300 inmigrantes, entre los que se encuentran niños, bebés y ancianos, que mantienen reducidos a punta de armas, senados en el piso en medio del desierto, a la espera de que lleguen las fuerzas de seguridad oficiales.
“UCP acampaba cerca de la frontera (…) Allí patrullaron fuertemente armados, vestidos con prendas de camuflaje estilo militar. Además, llevaban credenciales de ley falsas. Cuando se encontraban con grupos de migrantes, los detenían ilegalmente”, explicó McCoy respecto al accionar del grupo. “El racismo y la supremacía son siempre un problema en EE.UU, pero está claro que el presidente (Donald Trump) envalentonó a las personas racistas para expresar sus creencias intolerantes públicamente y actuar de manera cada vez más violenta”, completó la especialista.
Trump mantiene la amenaza arancelaria
WASHINGTON.- El presidente Donald Trump mantuvo firme ayer su amenaza de imponer aranceles punitivos a las importaciones mexicanas a partir del 10 de junio si persiste la inmigración ilegal desde ese país, una medida resentida hasta en sus propias filas. Mientras se celebraba en Washington una reunión de alto nivel entre el canciller mexicano Marcelo Ebrard y su par estadounidense, Mike Pompeo, para intentar frenar la medida; Trump dijo ayer desde el Reino Unido que sería “tonto” que los republicanos traten de detenerlo y consideró que “lo más probable es que las tarifas sigan adelante”. “México tiene que hacer más para frenar este ataque, esta invasión a nuestro país”, argumentó el mandatario.
