BRASILIA.- La mayor investigación anticorrupción de América Latina quedó ayer fuertemente cuestionada luego de que trascendieran mensajes privados entre los fiscales de la operación Lava Jato y el entonces juez Sergio Moro en el caso que llevó a la cárcel al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Las comunicaciones entre las partes del proceso sugieren que los fiscales actuaron coordinadamente con el juez y actual ministro de Justicia para perjudicar al ex mandatario e impedir que el Partido de los Trabajadores (PT) vuelva al poder en 2018.
El portal The Intercept Brasil publicó el domingo los mensajes de los fiscales con Moro, en base a una investigación del prestigioso periodista Glenn Greenwald, experto en derecho constitucional norteamericano y ganador del premio Pulitzer en 2014. Greenwald analizó una serie de chats privados, grabaciones de audio, videos, fotos y documentación judicial provistos por lo que definió como “una fuente anónima”.
Esos mensajes mantenidos entre el jefe de los fiscales, Deltan Dallagnol, y el entonces juez del caso Lava Jato (algo prohibido por la Constitución y el Código Penal brasileño) revelan una suerte de coordinación judicial contra el ex mandatario del PT con el objetivo de direccionar la causa para inculparlo de corrupción, como finalmente sucedió. Algunas conversaciones muestran que el fiscal Dallagnol estaba preocupado por la solidez de las acusaciones presentadas contra Lula, a la vez que otros archivos revelan que Moro llegó a sugerir fuentes a los investigadores, el orden de las operaciones a pedir e incluso una coordinación de los procesos que después iba a juzgar.
Esta operación continuó incluso hasta el año pasado, cuando Lula ya estaba encarcelado, pues otros mensajes muestran a los fiscales discutiendo cómo impedir que el ex mandatario sea entrevistado desde la cárcel por temor a que pueda beneficiar al candidato presidencial del PT, Fernando Haddad, en los comicios que finalmente ganó Bolsonaro, que en enero pasado designó al propio Moro al frente de un “superministerio” de Justicia.
El ex juez salió a afirmar que en los mensajes “no se vislumbra ninguna anormalidad de direccionamiento de actos en tanto que magistrado” y lamentó la “invasión criminal” de sus teléfonos privados. Sin embargo, The Intercept asegura tener “un archivo colosal” de la pesquisa, con lo que el escándalo apenas parece haber comenzado.
Reclaman la “urgente liberación”
BRASILIA.- La revelación de los vínculos entre los fiscales y el juez del Lava Jato desató una ola de pedidos de liberación inmediata del ex presidente Lula Da Silva, condenado finalmente por “corrupción pasiva” en base a la “íntima convicción” del ex juez Sergio Moro de que habría cometido los delitos que le imputan. “Las revelaciones (…) dejaron explícitas las relaciones ilegales y espurias entre Moro y los procuradores”, consideró la ex mandataria Dilma Rousseff, quien pidió “la liberación inmediata de Lula”. El juicio fue “un fraude para condenar a Lula sin pruebas e impedir su elección como Presidente”, agregó la titular del PT, Gleisi Hoffmann. “Es causal para que el ex presidente sea puesto en libertad con urgencia”, completó la abogada Valeska Teixeira Zanin Martins.
La estrategia del PT
BRASILIA.- El Partido de los Trabajadores (PT) prepara una ofensiva en la Justicia para cuestionar los métodos de la operación Lava Jato, reafirmar la inocencia del ex presidente Lula da Silva y conseguir su liberación tras la publicación de The Intercept Brasil. El abogado de Lula, Cristiano Zanin, aseguró que la nota confirma los argumentos ya esgrimidos por la defensa desde el inicio del proceso. “En diversos recursos y en un comunicado formalizado ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU demostramos, con incontables pruebas, que en la operación Lava Jato hubo una actuación combinada entre los fiscales y el ex juez Sergio Moro con el objetivo y clara motivación política de procesar, condenar y retirar la libertad del ex presidente Lula”, explicó Zanin.
