El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció ayer que negociará un acuerdo de libre comercio con Brasil, en medio de elogios a su homólogo Jair Bolsonaro, a quien definió como “un gran caballero” con quien aseguró tener una “fantástica relación”.
El anuncio no ocurre en cualquier momento: el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, se encuentra esta semana en Brasil con la misión de promover el intercambio bilateral entre ambas naciones. Y ocurre también en medio de las especulaciones que disparó el virtual acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea (UE), anunciado a principios de julio pero que aún constituye una mera declaración de intenciones, con algunos de sus principales protagonistas retrocediendo ante la resistencia que generó en sus sectores productivos, como Francia.
“Vamos a trabajar en un acuerdo de libre comercio con Brasil. Brasil es un gran socio comercial”, anunció Trump a la prensa desde la Casa Blanca, donde agregó que “tengo una gran relación con Brasil. Tengo una relación fantástica con su Presidente; es un gran caballero. Creo que está haciendo un gran trabajo”, enfatizó.
El dato significativo es que Trump no hizo referencia al Mercosur, bloque que Brasil comparte con Argentina, Uruguay y Paraguay, y que debería participar de cualquier acuerdo comercial de un país miembro. Pero a principios de julio, el presidente Mauricio Macri deslizó la posibilidad de un acuerdo entre Estados Unidos y Brasil, que también incluiría a la Argentina.
Otro gesto fortalece el anuncio de Trump: dos horas antes, Ross advirtió públicamente a Bolsonaro que evite lo que llamó “píldoras venenosas” en las negociaciones con la UE. “Tengan cuidado de no caer en ninguna trampa”, alertó desde Brasilia, donde explicó que “nosotros tenemos diferencias con la UE con relación a nuestras normas” en áreas clave de la industria química, automotriz y alimenticia, que hacen que “tengamos problemas con su visión”, anticipó. El secretario de comercio continuará su gira por Argentina, nada menos.
Bolsonaro volvió a defender la dictadura
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, volvió a inmiscuirse en una fuerte polémica al intentar desconocer la documentación oficial existente sobre la represión ilegal durante la dictadura militar brasileña, al calificarla de “mentira”. El mandatario ultraderechista objetó la Comisión de la Verdad de 2014, organizada por la ex presidenta Dilma Rousseff, sobre los crímenes de la dictadura que duró de 1964 hasta 1985: “No existen documentos sobre si se mató o no se mató, eso es mentira”, aseveró sobre los instrumentos entregados por las propias Fuerzas Armadas al organismo. Lo novedoso es que la escalada generó por primera vez, a seis meses de asumir, una ola de indignación en Brasil, incluso dentro del propio oficialismo, que incluyó voces a favor de un juicio político contra el mandatario por “falta de decoro”.
