WASHINGTON.- La imagen, inédita en la historia, marca la tensión que existe en Estados Unidos ante la actitud adoptada por el mandatario republicano, que llamó a grupos supremacistas y ultranacionalistas a salir a las calles a defender la democracia” y salvar a América”.
Como se sabe, la renga terminó en el violento ataque al Capitolio de hace una semana y media, lo que generó un despliegue inédito de hasta 25.000 miembros de la Guardia Nacional en Washington para custodiar la toma de posesión de Biden (más que la cantidad de efectivos enviados a Irak y Afganistán, juntos). La detención de un hombre, el viernes por la noche, en un puesto de control al norte del Congreso con una pistola montada y 500 cartuchos elevó todas las alarmas.
A la vez, el FBI advirtió que existen convocatorias de simpatizantes de Trump para protestar frente a las legislaturas de los 50 estados y de la capital. Por eso, algunos de estos distritos, como Michigan, Ohio y Pensilvania, decidieron reforzar la seguridad de esos edificios hasta blindarlos.
El panorama de la capital es aún peor, como si viviera una situación de guerra civil: con el Congreso, la Corte Suprema, la Casa Blanca y el Mall encerrados por alambrados y vallas reforzadas con barreras de cemento, miles de soldados y efectivos de las fuerzas de seguridad locales o federales, la jura de Biden contrastará notablemente con la tradicional fiesta de la democracia” que suelen generar estos eventos, con cientos de miles de personas celebrando en la explanada del Capitolio.
Cuando Biden asuma, es muy probable que haya más soldados y policías que público. Todo un signo de la herencia de Trump, que ya anunció que abandonará Washington y no estará presente en la investidura.
