La embajada de Estados Unidos en Riad fue alcanzada por dos drones este martes, en medio de una escalada de hostilidades sin precedentes en Medio Oriente. El ataque, confirmado por el Ministerio de Defensa saudí y el Departamento de Estado norteamericano, impactó en el techo y el perímetro de la cancillería, provocando un «incendio limitado» y daños materiales menores.
No se reportaron heridos, ya que el edificio se encontraba vacío al momento del impacto. Testigos en la zona relataron haber visto columnas de humo sobre el complejo diplomático y la presencia de camiones de bomberos, seguidos de nuevas explosiones en el centro de la capital saudí. Fuentes militares indicaron que la defensa aérea logró interceptar otros cuatro drones que tenían como objetivo el barrio diplomático.
Tras el incidente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que la respuesta de Washington no se hará esperar. «Pronto conocerán la respuesta al ataque a nuestra embajada y al asesinato de soldados estadounidenses», declaró el mandatario a la cadena NewsNation. Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, reforzó esta postura ante la Cámara de Representantes, asegurando que «los golpes más duros» contra Irán aún están por venir y que la próxima fase de ataques será «aún más severa».
En respuesta a la gravedad de la situación, el Departamento de Estado instó a sus ciudadanos a abandonar inmediatamente más de 12 países de la región, incluyendo Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Israel, Irak y Jordania. La embajada en Riad emitió una orden de «refugio en el lugar» (shelter in place) para los estadounidenses en Riad, Jeddah y Dhahran, recomendándoles no salir de sus hogares.
Este ataque se enmarca en una serie de ofensivas cruzadas iniciadas el pasado sábado, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra objetivos en Irán que resultaron en la muerte de altos cargos, incluyendo al líder supremo, el ayatollah Ali Khamenei. Desde entonces, la Guardia Revolucionaria de Irán ha lanzado catorce oleadas de ataques contra bases estadounidenses en Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Baréin, además de atacar un petrolero en el estrecho de Ormuz.
Mientras el conflicto amenaza con derivar en una guerra regional a gran escala, las bolsas mundiales han registrado caídas y el precio del petróleo continúa en ascenso. El presidente Trump estimó que las hostilidades podrían prolongarse más allá de las cinco semanas previstas inicialmente.
