Ataques cruzados entre Irán e Israel disparan el precio del petróleo y el gas natural

El alza se produce tras los bombardeos a instalaciones energéticas en Irán, Qatar y Arabia Saudita.

Ataques cruzados entre Irán e Israel disparan el precio del petróleo y el gas natural

Instalaciones energéticas dañadas por la guerra en Medio Oriente.

La escalada bélica en Oriente Medio alcanzó este jueves un punto crítico y desató un verdadero terremoto en los mercados internacionales, con subas abruptas en los precios de la energía y creciente preocupación por el impacto global.

El barril de petróleo Brent llegó a superar los US$116 en el inicio de la jornada —tras un salto cercano al 5%—, mientras que el gas natural en Europa se disparó más de un 30%, superando los 70 euros por megavatio hora (MWh), más del doble de los niveles previos al inicio del conflicto. El índice de referencia TTF holandés tocó los 70,7 euros, antes de moderarse levemente.

El detonante de esta nueva crisis fue la ofensiva de Israel contra el yacimiento de gas Pars Sur, el mayor del mundo, compartido por Irán y Qatar. Aunque el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que “solo una pequeña parte resultó dañada”, la reacción de Teherán fue inmediata y contundente.

Irán respondió con ataques directos a infraestructuras energéticas clave, incluyendo la refinería de Ras Laffan en Catar y otras dos en Riad, Arabia Saudita, ampliando el conflicto a toda la región del Golfo.

En ese contexto, la Guardia Revolucionaria iraní lanzó una advertencia escalofriante: aseguró que no cesará sus acciones hasta lograr la “completa destrucción de la infraestructura energética de los aliados de Estados Unidos”.

La tensión se amplificó aún más tras un mensaje de Trump en su red social Truth, donde tomó distancia del ataque inicial israelí pero lanzó una amenaza sin precedentes: advirtió que, si Irán vuelve a atacar a Catar, Estados Unidos “hará volar por los aires completamente” el campo de gas iraní “con un poder nunca antes visto”.

En paralelo, la seguridad marítima en el estratégico Estrecho de Ormuz se deteriora rápidamente. La agencia UKMTO reportó más de 20 incidentes contra buques desde el 28 de febrero, incluyendo ataques a petroleros. Incluso, un buque de bandera de Barbados fue obligado a retirarse tras ser rodeado por fuerzas iraníes en posición de ataque.

En el plano militar, Irán lanzó al menos seis andanadas de misiles contra Israel durante la madrugada. Aunque las alarmas antiaéreas se activaron en varias zonas, los servicios de emergencia no reportaron víctimas ni daños significativos. Sin embargo, la censura militar israelí limita la información sobre posibles impactos en objetivos estratégicos.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, confirmó que su país actuó de manera unilateral en el ataque contra Pars Sur y que, a pedido de Washington, decidió frenar nuevas ofensivas.


“El presidente Trump nos pidió que pospusiéramos futuros ataques, y eso es lo que estamos haciendo”, afirmó en conferencia de prensa.

Netanyahu también aseguró que, tras 20 días de operaciones militares, “Irán no tiene capacidad para enriquecer uranio ni para fabricar misiles balísticos en este momento”, y agregó: “Seguimos aniquilando por completo estas capacidades junto con nuestro gran amigo, Estados Unidos”.

El impacto económico de la crisis ya genera fuertes advertencias a nivel global. La Organización Mundial del Comercio (OMC) estimó que, si los precios de la energía se mantienen elevados, el crecimiento del comercio mundial de mercancías podría caer al 1,4% en 2026, muy por debajo del 4,6% registrado en 2025.

La directora general del organismo, Ngozi Okonjo-Iweala, alertó que el encarecimiento energético “incrementa los riesgos sobre el comercio global” y puede afectar la seguridad alimentaria, además de presionar los costos para consumidores y empresas.

Según explicó la OMC, incluso en un escenario sin nuevos shocks energéticos, el comercio crecería apenas un 1,9% en 2026, reflejando una fuerte desaceleración. En cambio, si los precios del petróleo y el gas se mantienen altos, el crecimiento podría reducirse aún más, afectando también al comercio de servicios.

Los economistas del organismo señalaron que estas proyecciones reflejan la alta imprevisibilidad del conflicto, que impacta tanto en la oferta como en la demanda de energía y bienes estratégicos. En ese marco, Okonjo-Iweala subrayó la necesidad de “políticas comerciales previsibles” y mayor coordinación internacional para mitigar los efectos de la crisis.

Aun así, existe un escenario más optimista: si el conflicto se resuelve rápidamente y se mantiene fuerte el comercio vinculado a sectores como la inteligencia artificial, el crecimiento global podría alcanzar el 2,4% en 2026 y el 2,7% en 2027.

Mientras tanto, los mercados continúan en alerta ante una crisis que combina tensión militar, riesgo energético y volatilidad económica global, con consecuencias aún difíciles de dimensionar.

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