Lula advirtió en la ONU que Brasil «no cabe en el patio trasero de nadie»

Durante la apertura de la Asamblea General, el mandatario advirtió sobre la injerencia externa en América Latina y defendió la soberanía de cara a las elecciones del 4 de octubre.

Lula advirtió en la ONU que Brasil "no cabe en el patio trasero de nadie"

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, abrió este martes la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, defendió este martes la soberanía de su país durante la apertura del debate general de la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas y rechazó las presiones e injerencias externas en el proceso electoral brasileño. “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”, afirmó el mandatario, quien también reclamó un multilateralismo renovado para enfrentar las desigualdades y los principales desafíos globales.

“Se nos exige elegir entre multilateralismo y unilateralismo. ¿Soberanía o subordinación?”, planteó Lula, quien advirtió sobre las “tentaciones hegemónicas” en América Latina y sostuvo que Brasil y la región necesitan “socios con una agenda positiva que fomente el desarrollo”. En ese sentido, cuestionó las presiones externas sobre el sistema de pagos instantáneos brasileño, conocido como Pix, y el uso de los aranceles como instrumento de coerción.

La advertencia sobre las elecciones

Lula recordó que el 4 de octubre millones de brasileños acudirán a las urnas para elegir presidente, gobernadores y representantes del Poder Legislativo. En ese marco, aseguró que su Gobierno no permitirá interferencias que, según sostuvo, afecten la voluntad popular.

“Bajo la atenta mirada de una ciudadanía plural y de una prensa libre, no permitiremos que los enemigos de la democracia, internos y externos, atenten contra la voluntad popular. La democracia brasileña pertenece a los brasileños. Brasil continuará siendo un país soberano. Nadie, nadie nos apartará de este camino”, afirmó.

El mandatario también sostuvo que América Latina vuelve a atravesar situaciones de “injerencia externa en los procesos electorales” y señaló que las diferencias ideológicas no deberían impedir una mayor integración entre los países vecinos. Sus declaraciones se producen en un contexto de tensiones entre Brasil y Estados Unidos, entre ellas por los aranceles adicionales aplicados a productos brasileños.

Reclamos por una ONU más representativa

Otro de los ejes de su discurso fue la reforma del sistema multilateral. Lula cuestionó el funcionamiento del Consejo de Seguridad de la ONU y volvió a defender su ampliación para incorporar una representación más amplia de países del Sur Global.

“La ONU está fallando en una de sus misiones más importantes: librar a la humanidad del flagelo de la guerra.  Su credibilidad nunca ha sido tan baja”, sostuvo el presidente brasileño, quien cuestionó el “inmovilismo” del Consejo de Seguridad y advirtió sobre el riesgo de que los conflictos regionales se transformen en enfrentamientos de alcance global.

En esa línea, Lula defendió una salida negociada para las guerras de Ucrania e Irán y afirmó que la diplomacia es la vía para resolver ambos conflictos. “Todos sabemos que en el campo de batalla no habrá vencedores. La diplomacia es la única opción”, sostuvo. También planteó que el multilateralismo es fundamental ante un escenario internacional marcado por la proliferación de conflictos armados.

Cooperación contra el crimen y desarrollo sostenible

En materia de seguridad, Lula defendió una mayor cooperación internacional para combatir el crimen organizado y rechazó la necesidad de una presencia militar extranjera en las aguas brasileñas. “Brasil no necesita portaaviones vigilando nuestras aguas”, afirmó, y reclamó mecanismos de cooperación para frenar el flujo de armas y dinero que, según señaló, alimenta a las organizaciones criminales.

El presidente brasileño también defendió políticas destinadas a reducir la desigualdad, ampliar la protección social y promover un desarrollo sostenible, además de cambios en el mundo laboral que beneficien a los sectores más vulnerables.

En el plano económico, cuestionó el estado del comercio internacional y el funcionamiento de la Organización Mundial del Comercio (OMC). También volvió a criticar el uso de los aranceles como “armas de coerción y chantaje”.

Críticas a Israel y a las grandes tecnológicas

Al referirse a Medio Oriente, Lula condenó la situación de la población palestina y calificó como “genocidio” la acción del Gobierno israelí en la Franja de Gaza, en una de las partes más contundentes de su intervención.

El mandatario brasileño también dedicó parte de su discurso al avance de la inteligencia artificial y reclamó una mayor regulación de las grandes empresas tecnológicas. “Sería una omisión histórica e imperdonable no abordar el reto de regular a las grandes empresas tecnológicas y la inteligencia artificial”, sostuvo.

Lula cuestionó además la concentración de poder en el sector tecnológico. Según afirmó, “un puñado de tecno-oligarcas quieren resucitar una versión del neoliberalismo digital, sin reglas ni transparencia”, y advirtió sobre una carrera tecnológica que, a su juicio, debe contar con controles y contrapesos éticos.

También apuntó contra el impacto de determinados productos y plataformas sobre los usuarios y las familias. “Las empresas que son conscientes de los riesgos de sus productos están trasladando a las familias la tarea imposible de lidiar con los algoritmos”, sostuvo.

Finalmente, reiteró sus críticas a la industria de las apuestas y cuestionó un modelo que, según afirmó, “convierte la adicción en lucro”. “Su rápida expansión está endeudando y destruyendo hogares. Brasil no tolerará este modelo de negocio”, concluyó.

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