Brasil celebra este domingo una elección presidencial de alto impacto para el país y para el escenario político sudamericano. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva busca conseguir un cuarto mandato frente al senador Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, en una contienda que llega a las urnas marcada por la polarización, la influencia de Estados Unidos y una fuerte incertidumbre sobre el resultado.
Los últimos sondeos anticipan una primera vuelta sin un ganador definido. Según Datafolha, Lula reúne el 42% de intención de voto frente al 38% de Flavio, mientras que en votos válidos la diferencia se reduce a 45% contra 42%. En un eventual balotaje, previsto para el 25 de octubre, ambos aparecen prácticamente empatados: 47% para Lula y 46% para Bolsonaro.
El escenario representa un desafío para el oficialismo. Lula, que gobernó entre 2003 y 2010 y regresó a la Presidencia en 2023, afronta su séptima elección presidencial. Del otro lado, Flavio Bolsonaro, de 45 años y actual senador por Río de Janeiro, participa por primera vez de una elección presidencial y asumió la candidatura luego de que su padre quedara inhabilitado.
La sombra de Trump
La elección brasileña también quedó atravesada por la política estadounidense. Donald Trump manifestó públicamente la importancia que tiene el proceso electoral para Washington y afirmó que seguirá de cerca los comicios.
En los últimos meses, la administración norteamericana impuso aranceles a productos brasileños y sanciones contra funcionarios del país, en medio de sus críticas al proceso judicial contra Jair Bolsonaro, quien fue condenado a más de 27 años de prisión por su participación en una trama destinada a desconocer el resultado electoral de 2022.
La tensión aumentó en los últimos días luego de que Estados Unidos cerrara temporalmente su embajada en Brasilia y sus consulados por una supuesta amenaza de bomba. La Policía Federal investigó el episodio y no encontró elementos que confirmaran el riesgo. Desde el entorno de Lula reclamaron que se determine si existió una posible interferencia externa en el proceso electoral.
Además, el Gobierno brasileño solicitó investigar si organismos estadounidenses destinaron fondos a organizaciones enfrentadas con el Supremo Tribunal Federal. También surgieron sospechas sobre un eventual financiamiento vinculado con sectores cercanos a Flavio Bolsonaro, aunque el senador negó esas acusaciones.
Dos modelos en disputa
La campaña expuso diferencias marcadas entre las propuestas de ambos candidatos. Lula plantea reducir la jornada laboral a 40 horas semanales sin disminución salarial, mantener el incremento real del salario mínimo y fortalecer los programas sociales. También propone crear un Ministerio de Seguridad Pública y avanzar hacia una deforestación cero para 2030.
Flavio Bolsonaro, en cambio, presenta un programa inspirado en parte en las ideas de Javier Milei y promete reducir el tamaño del Estado, eliminar ministerios y bajar impuestos. En materia de seguridad plantea una política de mayor dureza frente al crimen organizado, incluyendo la declaración de las principales facciones criminales como organizaciones narcoterroristas y la construcción de cárceles de máxima seguridad.
Otro de sus principales ejes es la reforma del Poder Judicial. El candidato propone limitar las atribuciones del Supremo Tribunal Federal, mientras que sus aliados impulsan procesos de juicio político contra algunos de sus magistrados.
Una campaña atravesada por la Justicia
El Poder Judicial tuvo un protagonismo inusual durante la campaña. El conflicto se profundizó a partir del caso del Banco Master y las investigaciones que involucraron al banquero Daniel Vorcaro, a Flavio Bolsonaro y al juez Alexandre de Moraes, integrante del Supremo Tribunal Federal y uno de los magistrados que intervino en el proceso contra Jair Bolsonaro.
Las disputas internas dentro del máximo tribunal también repercutieron en la campaña electoral. Diferentes decisiones judiciales generaron enfrentamientos entre sectores y alimentaron el discurso de Flavio contra los jueces.
Los dos principales candidatos, sin embargo, no llegaron a enfrentarse directamente en un debate. En la recta final, Bolsonaro llamó a sus seguidores a expresar un «voto de bronca» contra el Poder Judicial y recordó que el próximo presidente tendrá la posibilidad de designar a cuatro de los 11 integrantes del Supremo Tribunal Federal.
Una elección con menor movilización
Más allá de la intensidad de la disputa política, la campaña no logró generar el mismo nivel de movilización que las elecciones anteriores. Según Datafolha, el 47% de los brasileños considera que la sociedad está menos interesada en estos comicios que en 2022.
Los analistas describen el escenario como una suerte de agotamiento después de años de fuerte polarización política. En este contexto, uno de los principales factores a observar será la participación electoral.
En 2022, la abstención alcanzó cerca del 21%, equivalente a más de 30 millones de personas. El nivel de participación podría resultar decisivo si la diferencia entre los candidatos vuelve a ser estrecha, especialmente en una eventual segunda vuelta.
Lula busca movilizar a los sectores de menores ingresos y a los votantes de mayor edad, mientras que Flavio apuesta a concentrar el voto de derecha y absorber el respaldo de los candidatos que aparecen más relegados en las encuestas.
Una elección con impacto regional
El resultado brasileño tendrá consecuencias que exceden las fronteras del país. Brasil representa cerca de la mitad de la población y del producto bruto de América del Sur y se mantiene como uno de los principales contrapesos frente al avance de gobiernos de derecha en la región.
En los últimos años, distintos países sudamericanos experimentaron un giro político hacia ese sector, mientras que Brasil mantiene al Partido de los Trabajadores en el poder.
Más de 158 millones de brasileños están habilitados para votar mediante el sistema de urna electrónica. Además de presidente, elegirán gobernadores, parte del Senado y la totalidad de la Cámara de Diputados.
La atención estará puesta no solo en el resultado presidencial, sino también en los gobiernos estaduales, particularmente en San Pablo. Una eventual victoria de Tarcísio de Freitas podría convertirse en un factor importante para el armado de la oposición de cara a una segunda vuelta.
Con una elección que podría definirse por una diferencia mínima, el nivel de participación, los resultados regionales y la capacidad de los candidatos para sumar apoyos serán determinantes. El escenario posterior también plantea interrogantes, especialmente por el desgaste de la Justicia Electoral y las divisiones dentro del Supremo Tribunal Federal ante un eventual resultado impugnado.
Cómo se vota y a qué hora abren los comicios en Brasil
La jornada electoral se desarrolla este domingo 4 de octubre, con más de 158 millones de brasileños habilitados para votar. Las mesas permanecen abiertas entre las 8 y las 17, horario durante el cual los ciudadanos pueden acercarse a emitir su sufragio mediante el sistema de urna electrónica.
En estos comicios se eligen presidente y vicepresidente para los próximos cuatro años, además de gobernadores en 26 estados, la totalidad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado.
Si ningún candidato obtiene más del 50% de los votos válidos, los dos postulantes más votados deberán enfrentarse en una segunda vuelta. De acuerdo con las últimas encuestas, Lula da Silva y Flavio Bolsonaro aparecen como los principales candidatos y todo indica que la definición podría trasladarse al balotaje del 25 de octubre.
Los electores brasileños residentes en Argentina que realizaron previamente el trámite de empadronamiento pueden votar en la Embajada de Brasil en Buenos Aires, ubicada en Cerrito 1350, también entre las 8 y las 17. Para hacerlo deben presentar el comprobante del título de elector y la documentación correspondiente.
Además de Lula y Flavio Bolsonaro, la elección presidencial cuenta con otros once postulantes: Augusto Cury, Ronaldo Caiado, Romeu Zema, Renan Santos, Hertz Dias, Edmilson Costa, Clariana Barão, Leonardo Avalanche, Rui Costa Pimenta, Wilson Grassi y Samara Martins.
La votación se realiza mediante urnas electrónicas. El elector primero es identificado por la autoridad electoral y luego registra su elección en la terminal correspondiente. El sistema permite emitir el voto de manera digital y agiliza posteriormente el escrutinio de los resultados.
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