El Gobierno de China advirtió que tomará “contramedidas firmes” si la Unión Europea avanza con nuevas restricciones comerciales consideradas discriminatorias contra empresas y productos chinos.
La advertencia fue realizada por el portavoz del Ministerio de Comercio chino, He Yadong, durante una conferencia de prensa en la que respondió a versiones periodísticas sobre la posible creación de una nueva herramienta comercial impulsada por la Comisión Europea para abordar la denominada “sobrecapacidad” industrial de China.
El funcionario cuestionó el criterio utilizado por el bloque europeo y planteó que, si un superávit comercial puede interpretarse como “sobrecapacidad”, entonces también deberían evaluarse bajo esa lógica las exportaciones europeas de automóviles, productos farmacéuticos, vinos o cosméticos.
Además, He sostuvo que algunos países ya comenzaron a investigar problemas vinculados a la “sobrecapacidad” de la propia Unión Europea y acusó al bloque de aplicar un “doble rasero” en materia comercial.
En ese contexto, Beijing instó a las autoridades europeas a “afrontar la realidad” y volver al camino del diálogo y la consulta para preservar el desarrollo de las relaciones económicas bilaterales.
La tensión comercial se profundizó además por recientes declaraciones de Kaja Kallas, quien comparó las prácticas económicas de China con un “cáncer” durante una conferencia realizada en Estonia.
Las expresiones de la jefa de la diplomacia europea generaron malestar incluso dentro del propio bloque comunitario. Según trascendió, varios funcionarios de la Comisión Europea tomaron distancia de sus dichos y aclararon que esas declaraciones no representan la posición oficial de la institución.
La portavoz comunitaria Paula Pinho señaló públicamente que las palabras de Kallas no reflejan la postura formal de la Comisión Europea. Además, un funcionario europeo que habló bajo reserva criticó el tono utilizado y afirmó que “no es apropiado llamar enfermedad a un país”.
De acuerdo con reportes difundidos en medios europeos, al menos cinco países miembros de la UE expresaron su incomodidad por las declaraciones de Kallas, en medio de un escenario de creciente sensibilidad diplomática entre Bruselas y Beijing.
Durante su exposición en Estonia, la funcionaria europea aseguró que existe preocupación internacional por las “prácticas económicas coercitivas” de China y sostuvo que Europa debate cómo responder a esa situación. En ese marco, utilizó una comparación con tratamientos médicos para describir las distintas estrategias posibles frente al gigante asiático.
El intercambio de críticas se produce en un contexto de creciente disputa comercial entre China y la Unión Europea, marcada por investigaciones cruzadas, tensiones industriales y debates sobre subsidios, competencia y apertura de mercados.
