Noelia Castillo, una joven parapléjica de 25 años en Barcelona, recibirá la eutanasia este jueves, tras un proceso que se extendió más de un año y medio.
La decisión fue comunicada en una entrevista televisiva, donde expresó su deseo de “dejar de sufrir” y aseguró que nunca dudó de su determinación.
En julio de 2024, Noelia obtuvo la autorización de las autoridades sanitarias de Cataluña para acceder a la ayuda a morir, cumpliendo los requisitos legales. Sin embargo, la oposición de su padre, que llevó el caso a los tribunales con el apoyo de una asociación civil, demoró la aplicación del procedimiento.
Distintas instancias judiciales rechazaron los planteos y avalaron la decisión. El Tribunal Supremo confirmó la legalidad de la medida y, recientemente, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos desestimó el último recurso.
El caso estuvo marcado por el desacuerdo en su entorno familiar. Según Noelia, varios allegados se oponen a la eutanasia, generando tensiones durante todo el proceso. Situaciones como esta reactivan el debate sobre el derecho individual frente a la intervención de terceros en decisiones sobre la muerte asistida.
Tras sufrir una agresión sexual múltiple, Noelia intentó quitarse la vida lanzándose desde un quinto piso, tras lo cual sobrevivió, pero con graves secuelas: quedó parapléjica, con un dolor constante y alto grado de dependencia. Desde entonces pasó por distintos centros sociosanitarios, en una situación de dependencia extrema. En sus declaraciones, describió el impacto físico y emocional de su estado y reafirmó su decisión de acceder a la eutanasia como una forma de poner fin al sufrimiento:
“Siempre me he sentido sola, antes incluso de pedir la eutanasia ya veía mi mundo muy oscuro. No tengo ganas de nada, ni de salir, ni de comer, ni de hacer nada, y dormir se me hace muy difícil, aparte que tengo dolor de espalda y piernas”.
