La crisis política en el Reino Unido se profundizó este martes luego de que cuatro integrantes del gobierno de Keir Starmer presentaran su renuncia en medio de una creciente disconformidad interna dentro del Partido Laborista, tras la dura derrota sufrida en las elecciones locales de la semana pasada. En este contexto, más de 80 diputados laboristas exigieron públicamente la salida del primer ministro o que establezca un calendario para dejar el cargo.
Las dimisiones incluyeron a Jess Phillips, responsable del área de violencia contra las mujeres; Alex Davies-Jones, secretaria de Víctimas; Miatta Fahnbulleh, ministra adjunta de Vivienda y Comunidades; y Zubir Ahmed, ministro de Salud. En sus cartas de renuncia, los funcionarios cuestionaron con dureza el liderazgo de Starmer y señalaron que el gobierno no cumplió con las promesas de cambio realizadas durante la campaña electoral.
“La ciudadanía no cree que usted pueda liderar este cambio”, escribió Fahnbulleh al pedirle al premier que “haga lo correcto por el país” y organice una transición ordenada. Por su parte, Phillips sostuvo que ya no podía continuar trabajando bajo el liderazgo actual y afirmó que la confianza pública en Starmer quedó “irreversiblemente dañada”.
El malestar interno se produjo tras los desastrosos resultados obtenidos por el laborismo en las elecciones municipales y regionales, donde el partido perdió cerca de 1.500 escaños y el control de decenas de consejos locales. El avance del partido de derecha Reform UK agravó la preocupación dentro del oficialismo.
Pese a la presión, Starmer descartó renunciar y aseguró que seguirá al frente del gobierno. “El país espera que nos dediquemos a gobernar. Eso es lo que estoy haciendo”, afirmó durante una tensa reunión de gabinete en Downing Street. El mandatario también remarcó que el mecanismo formal para desafiar su liderazgo todavía no fue activado.
En este marco, Hoy Día Córdoba dialogó con dos residentes en Inglaterra —un ciudadano español y una brasileña— sobre la crisis política que atraviesa el país.
“Lo que pasó es que los que están en el Gobierno vienen haciendo muchas tonterías, sobre todo en materia económica. Prometieron varias cosas en las elecciones y terminaron haciendo todo lo contrario. La economía no va bien y la gente se cansó, por eso en las elecciones locales prácticamente no los votaron. Pero el problema no es solo del Gobierno: tanto el Partido Laborista como el Conservador perdieron muchísimos votos, mientras crecieron partidos nuevos como los Verdes, más a la izquierda, y Reform UK, más a la derecha. Básicamente, el sistema bipartidista que existió durante casi un siglo está desapareciendo porque la gente está cansada de los políticos tradicionales que prometen una cosa y hacen otra”, explicó Francisco Murias.
También destacó que el laborismo sufrió fuertes pérdidas de escaños, incluso en Gales, donde gobernaba desde hacía décadas, y señaló que, pese a las presiones internas, Starmer “no quiere dimitir y pretende seguir hasta las próximas elecciones”.
Luciana Penha, por su parte, destacó que la situación en Inglaterra está muy difícil: “Está todo muy caro y las personas ya no lo aguantan, ese es el mayor problema”.
En esa línea, comentó que por la mañana hubo una reunión en Downing Street, la sede del gobierno del Reino Unido. “Fueron todos los reporteros pensando que él iba a pedir la renuncia, pero no lo hizo”, señaló. En ese contexto, agregó que incluso desde temprano en la BBC “se hablaba como si ya hubiera dimitido, como si solo faltara la carta firmada”, aunque finalmente eso no ocurrió. En su análisis, sostuvo que “hay una expectativa enorme de que esto termine” y que la presión política sobre el primer ministro continuará hasta forzar su salida. “Yo pienso que en algún momento va a terminar yéndose, porque no hay otra opción. Aquí es así: cuando el pueblo ya no quiere a alguien, no dura mucho en el poder”, expresó Luciana.
Francisco, en tanto, opinó que Starmer no se irá por decisión propia, sino que lo terminarán echando los de su propio partido.
Aunque las próximas elecciones generales están previstas para 2029, las reglas internas del Partido Laborista permiten reemplazar al líder en cualquier momento si un rival reúne el apoyo suficiente dentro del bloque parlamentario. De concretarse, Starmer podría convertirse en el séptimo primer ministro británico en apenas una década.
