De la Espriella asume la Presidencia con la promesa de construir una “Patria Milagro”

El nuevo mandatario propone reducir el Estado, endurecer la política de seguridad y profundizar el vínculo con Washington.

De la Espriella asume la Presidencia con la promesa de construir una “Patria Milagro”

Abelardo de la Espriella, el nuevo presidente de Colombia.

Colombia comenzó a transitar un nuevo giro político hacia la derecha con la llegada a la Presidencia de Abelardo de la Espriella, quien asumió el viernes pasado para el período 2026-2030, en reemplazo del izquierdista Gustavo Petro.

La ceremonia de investidura marcó desde el comienzo una ruptura con la tradición. Por primera vez, el acto no se realizó en el Capitolio Nacional de Bogotá, sede del Congreso, sino en la Arena de la Universidad Santiago de Cali (USC), en la ciudad de Cali. La decisión buscó transmitir un mensaje de descentralización y reforzar la idea de que el desarrollo de Colombia debe construirse también desde las regiones.

La ceremonia contó, además, con una amplia presencia internacional: asistieron el rey español Felipe VI y los presidentes Javier Milei (Argentina), Daniel Noboa (Ecuador), Santiago Peña (Paraguay), Laura Fernández (Costa Rica), José Raúl Mulino (Panamá), Luis Abinader (República Dominicana), José Antonio Kast (Chile) y Nasry Asfura (Honduras). También estuvo Todd Blanche, fiscal general de Estados Unidos, junto a varios ex presidentes colombianos.

Al llegar a la universidad, De la Espriella resumió el inicio de su gestión con una frase que marcó su discurso: “Es un gran día para la democracia, Colombia se salvó, y vamos a construir todos la Patria Milagro”.

La expresión hace referencia a una de sus principales promesas de campaña: reducir el tamaño del Estado en un 40% y llevar el crecimiento económico hasta el 7% anual. Para lograrlo, planteó una reducción de impuestos, un mayor respaldo al sector privado y la reactivación de la actividad petrolera y gasífera mediante nuevos contratos de exploración de hidrocarburos.

Pero si hay un área que ocupa un lugar central en el comienzo de la nueva administración es la seguridad. De la Espriella llegó al poder con la promesa de terminar las negociaciones con los grupos armados ilegales y reemplazar la política de “paz total” impulsada por Petro por una estrategia basada en el fortalecimiento de la Fuerza Pública.

En su primer discurso como presidente anunció el inicio de “la recuperación del orden” y lanzó una advertencia directa a las organizaciones criminales.

“Imparto desde aquí la orden perentoria de combatir a todas las estructuras criminales. Los integrantes de las bandas criminales y el narcoterrorismo tienen dos caminos: someterse al imperio de la ley o enfrentar la fuerza pública”, aseveró.

Sin embargo, la seguridad volvió a quedar rápidamente en el centro de la agenda. Apenas un día después de la asunción, dos atentados dejaron un policía muerto y dos vigilantes heridos en distintos puntos del país. Uno de los ataques ocurrió contra una subestación policial de San Roque, en el departamento del Cesar, mientras que otro destruyó un peaje en construcción sobre la Vía Panamericana, entre Popayán y Cali.

Explotó un auto bomba en un peaje un día después de la investidura de Abelardo de la Espriella.

Una alianza más estrecha con Washington

En paralelo, el nuevo mandatario anticipó una relación más estrecha con Estados Unidos y una mayor cooperación en materia de seguridad.

En ese contexto, Washington anunció un paquete de seguridad de US$1.000 millones para Colombia, destinado, según el Departamento de Estado, a objetivos compartidos como la lucha contra el crimen organizado y la inmigración ilegal.

A su vez, el mandatario adelantó que Colombia se incorporará al “Escudo de las Américas”, una alianza de seguridad impulsada por la administración de Donald Trump para profundizar la cooperación regional contra los carteles del narcotráfico.

Un triunfo marcado por la polarización

De la Espriella llegó a la Presidencia después de imponerse en la segunda vuelta del 21 de junio ante el izquierdista Iván Cepeda, candidato respaldado por Petro. Sin experiencia política previa, construyó su campaña como un outsider y como una alternativa frente a las estructuras tradicionales.

Ahora deberá convertir sus promesas de campaña en políticas de Estado. Su movimiento no cuenta con mayoría propia en el Congreso, por lo que tendrá que negociar con otras fuerzas para avanzar con las reformas económicas, institucionales y de seguridad.

El principal bloque opositor estará encabezado por el Pacto Histórico, la fuerza vinculada al gobierno saliente. Cepeda y Petro ya anticiparon una oposición activa y llamaron a mantener la movilización con la mira puesta en las próximas elecciones.

Gustavo Petro se despidió este viernes de la presidencia de Colombia con un discurso en el que remarcó su compromiso de respetar la voluntad del pueblo.

Una mirada desde Colombia

En este escenario, Hoy Día Córdoba consultó a María Luisa Bode, una joven colombiana, sobre sus primeras impresiones frente al cambio de Gobierno.

Desde Bogotá, Bode calificó la ceremonia como “rara” y consideró que trasladarla a Cali fue una decisión con un fuerte contenido político. A su entender, el nuevo presidente buscó enviar un mensaje a las regiones frente al histórico centralismo colombiano: “Ya no todo va a ser manejado desde Bogotá”, interpretó.

Sin embargo, consideró que el cambio también le quitó solemnidad al acto. “Siento que realmente le quita un poco todo el tema ceremonial que manejaba la posesión presidencial”, sostuvo.

La joven también cuestionó la reacción de la oposición y anticipó un período marcado por los enfrentamientos políticos. “Yo siento que de verdad van a ser unos cuatro años de muchas críticas, pero también de contraataques”, afirmó.

Bode, que se muestra crítica tanto del nuevo oficialismo como de la oposición, también expresó preocupación por la relación de Colombia con Estados Unidos. En particular, señaló la doble ciudadanía de De la Espriella y su cercanía con Trump como motivos de inquietud.

“Él también es ciudadano estadounidense”, remarcó, al referirse a una de las críticas que recibió el mandatario.

Por otro lado, la joven opinó que el resultado electoral estuvo marcado más por el rechazo al gobierno de Petro que por una expectativa concreta de cambio.

“Esa elección presidencial está muy marcada por la oposición al gobierno anterior, por la polarización, más que por alguna esperanza o alguna ilusión de cambio a lo bueno”, sostuvo.

Y resumió el escenario político que deja la llegada de De la Espriella con una conclusión contundente: “Creo que esta elección de verdad demostró muchísimo lo polarizado que está el país”.

Con esa división como telón de fondo, el nuevo presidente comienza una gestión que buscará marcar un quiebre con el período de Petro. Seguridad, economía, relación con Washington y capacidad para construir acuerdos políticos serán las claves para determinar si el giro anunciado durante la campaña podrá convertirse en una nueva etapa para Colombia.

Salir de la versión móvil