La fragata iraní IRIS Dena se hundió este miércoles en aguas internacionales cercanas a la costa de Sri Lanka tras ser alcanzada por un torpedo disparado por un submarino de Estados Unidos. En el momento del ataque, el navío transportaba a 180 personas, de las cuales se estima que un centenar permanecen desaparecidas y al menos 80 han fallecido. Según confirmó el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, la operación fue ejecutada por fuerzas de su país.
Tras recibir una llamada de socorro del buque siniestrado, la Armada de Sri Lanka inició de inmediato las tareas de rescate. Hasta el momento, los informes oficiales indican que 32 personas fueron rescatadas con vida, mientras que 35 tripulantes fueron trasladados al Hospital Universitario Karapitiya, en la ciudad de Galle. El ministro de Relaciones Exteriores esrilanqués, Vijitha Herat, precisó que el ataque se produjo fuera de sus aguas territoriales.
Este enfrentamiento se inscribe en una escalada bélica masiva liderada por la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, la cual ya ha superado el millar de muertes. Mientras fuerzas israelíes intensifican su avance sobre el sur de Líbano y bombardean junto a EE. UU. ciudades como Teherán, el gobierno iraní ha respondido con el lanzamiento de misiles hacia objetivos en Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Qatar. En este último país, las autoridades sostuvieron que poseen “derecho a la autodefensa”.
La crisis ha generado repercusiones globales, incluyendo la condena de la OTAN tras interceptar un misil iraní sobre suelo turco, hecho ante el cual Turquía advirtió que se reserva su “derecho a responder”. Por su parte, la Unión Europea analiza medidas ante las amenazas de embargo comercial de Donald Trump, mientras que el presidente español, Pedro Sánchez, definió la postura de su nación “en cuatro palabras: No a la guerra”.
