EE.UU. abrirá conversaciones con Dinamarca por el futuro de Groenlandia

Marco Rubio confirmó reuniones la próxima semana en medio de tensiones por la presencia rusa y china en el Ártico.

EE.UU. abrirá conversaciones con Dinamarca por el futuro de Groenlandia

En un comunicado, la Casa Blanca declaró que la adquisición de Groenlandia era una "prioridad de seguridad nacional".

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, confirmó que la próxima semana mantendrá reuniones con autoridades de Dinamarca y Groenlandia para abordar el futuro de la isla ártica, en medio de las crecientes tensiones geopolíticas por la presencia de Rusia y China en la región y el renovado interés estratégico de la administración de Donald Trump.

“Me reuniré con ellos la próxima semana. Conversaremos directamente entonces”, declaró Rubio ante la prensa en el Capitolio, al referirse a los encuentros solicitados por el canciller danés Lars Lokke Rasmussen y la ministra de Exteriores de Groenlandia, Vivian Motzfeldt.

El anuncio se produce mientras la Casa Blanca debate internamente una eventual adquisición de Groenlandia, una posibilidad que volvió a cobrar fuerza desde el regreso de Trump al poder. La secretaria de prensa presidencial, Karoline Leavitt, confirmó que el presidente y su equipo de seguridad nacional “están discutiendo activamente este tema”, y subrayó que el interés estadounidense responde a la necesidad de disuadir la expansión rusa y china en el Ártico.

Leavitt insistió en que la prioridad de Washington es la vía diplomática, aunque reconoció que “todo presidente siempre mantiene todas las opciones sobre la mesa”, incluida la militar, si considera que está en juego la seguridad nacional. En ese sentido, comparó el caso de Groenlandia con otras negociaciones internacionales impulsadas por Trump, señalando que el mandatario “siempre busca primero acuerdos mediante el diálogo”.

Rubio, sin embargo, evitó pronunciarse sobre una eventual acción militar y aclaró que las conversaciones con Dinamarca estarán orientadas a explorar soluciones diplomáticas, descartando que exista una invasión inminente. Según medios estadounidenses, el jefe de la diplomacia afirmó en reuniones a puerta cerrada con legisladores que el objetivo de la Casa Blanca es comprar la isla, no ocuparla por la fuerza.

Desde Europa, la respuesta fue contundente. Tanto Dinamarca como Groenlandia reiteraron que el territorio no está en venta. El primer ministro groenlandés, Jens Frederik Nielsen, se mostró dispuesto al diálogo, pero rechazó cualquier “fantasía de anexión” y exigió el respeto del derecho internacional.

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, respaldada por líderes europeos, advirtió que un ataque militar estadounidense contra un país miembro de la Otan tendría consecuencias graves: “Si Estados Unidos decide atacar a otro aliado, todo se detendrá, incluida la Otan y la arquitectura de seguridad creada desde la Segunda Guerra Mundial”.

El debate sobre Groenlandia se inscribe en una estrategia más amplia de la administración Trump, que busca reforzar la posición estadounidense en zonas clave frente a Moscú y Pekín. Washington considera que el control o la influencia sobre la isla —clave por su ubicación y recursos— representa una ventaja decisiva en términos de defensa, vigilancia y disuasión en el Ártico.

Por ahora, ni la Casa Blanca ni el Departamento de Estado han detallado los términos de una eventual compra ni el alcance concreto de las conversaciones previstas. Lo que sí quedó claro es que Groenlandia se ha convertido en uno de los nuevos focos de la competencia estratégica global, con la diplomacia como primera herramienta, pero bajo la sombra de tensiones mayores.

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