El Gobierno de España avanza en las gestiones con Marruecos para devolver a quienes ingresaron de manera irregular en Ceuta, luego de la llegada masiva de migrantes registrada a fines de julio en este enclave español ubicado en el norte de África.
El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, confirmó durante una visita a Ceuta que las personas que permanecen allí serán retornadas a Marruecos. Según las estimaciones oficiales, más de 70.000 personas atravesaron la frontera desde el país vecino durante el episodio.
La crisis migratoria tuvo un fuerte impacto en la ciudad. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, afirmó que alrededor de un centenar de personas murieron durante la llegada masiva, mientras que la mayoría de quienes lograron ingresar posteriormente regresaron voluntariamente a Marruecos.
Sin embargo, de acuerdo con las autoridades locales, unas 10.000 personas todavía permanecían en Ceuta en los últimos días, a la espera de que se avance con los mecanismos correspondientes.
España negocia con Marruecos los retornos
Albares sostuvo que el Gobierno español mantiene conversaciones con las autoridades marroquíes para concretar el regreso de los migrantes que ingresaron irregularmente.
El canciller también señaló que parte de las personas que participaron del cruce habría sido inducida por información falsa difundida a través de internet, debido a la creencia de que llegar a Ceuta les permitiría continuar viaje hacia la España peninsular u otros países europeos.
En este sentido, el funcionario remarcó que quienes ingresaron irregularmente no han sido trasladados hacia la península y que las gestiones diplomáticas con Marruecos tienen como objetivo concretar los retornos.
Alerta por un posible nuevo cruce masivo
La situación continúa bajo vigilancia de las autoridades españolas debido a la circulación en redes sociales de mensajes que advierten sobre un posible nuevo intento de cruce masivo de la frontera el próximo 15 de agosto.
Ante este escenario, las autoridades españolas dispusieron la cancelación de todos los permisos de salida del personal militar y de la Guardia Civil desplegado en Ceuta, con el objetivo de mantener la máxima capacidad operativa frente a una eventual nueva llegada.
La crisis puso nuevamente en el centro del debate la situación migratoria en Ceuta y la cooperación entre España y Marruecos, mientras ambos países buscan controlar la frontera y gestionar el retorno de las personas que todavía permanecen en el enclave.
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