La evacuación de más de 11.000 marinos varados en el Estrecho de Ormuz comenzó este martes, en paralelo a la persistente tensión entre Irán y Estados Unidos por el control de esa estratégica vía marítima y las negociaciones en curso sobre el programa nuclear iraní.
El operativo fue anunciado por la Organización Marítima Internacional (OMI), que confirmó que la salida de los buques se realizará de manera coordinada con Irán, Omán, Estados Unidos y otros actores regionales. El organismo aseguró que ya se garantizaron las condiciones de seguridad para iniciar la navegación controlada en la zona.
“Esta operación a gran escala se llevará a cabo en estrecha cooperación con todos los actores involucrados”, señaló el secretario general del organismo, Arsenio Domínguez
En paralelo, Irán y Omán anunciaron que avanzan en un esquema de administración conjunta del Estrecho de Ormuz, lo que incluye la prestación de “servicios marítimos” y la posibilidad de aplicar “costos asociados” a los buques que transiten la zona.
Ambos países remarcaron su soberanía sobre el estratégico paso marítimo y afirmaron que trabajan en un sistema de gestión conforme a normas internacionales. El negociador iraní Mohamad Baqer Qalibaf sostuvo que la administración del estrecho “nunca volverá a ser lo que era antes de la guerra”, en alusión a la reconfiguración del control marítimo tras el conflicto.
La iniciativa fue rechazada por Estados Unidos. El secretario de Estado Marco Rubio afirmó que “ningún país puede cobrar peajes o tasas en una vía navegable internacional”, en referencia directa a la posibilidad de cargos por tránsito en Ormuz.
El presidente Donald Trump, en tanto, sostuvo que Irán aceptó condiciones vinculadas a la apertura del estrecho en el marco del acuerdo parcial alcanzado entre ambas partes tras la guerra, y aseguró que Washington mantendrá su posición para garantizar la libre navegación.
Negociaciones nucleares y tensión regional
Las diferencias por Ormuz se producen en paralelo a las negociaciones entre Washington y Teherán sobre el programa nuclear iraní, las sanciones y la seguridad regional, impulsadas tras la firma de un memorando de entendimiento que abrió una tregua parcial y un plazo de 60 días para alcanzar un acuerdo definitivo.
Sin embargo, persisten fuertes desacuerdos sobre las inspecciones internacionales. Irán negó haber aceptado el ingreso del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) a sus instalaciones dañadas durante la guerra, mientras Estados Unidos insiste en que Teherán sí habría acordado controles “robustos”.
Escalada en Líbano
En paralelo, la región volvió a tensarse en el frente libanés. Dos personas murieron este martes en el sur de Líbano tras disparos de soldados israelíes en la localidad de Nabatieh al-Fawqa, en el primer incidente fatal desde el alto al fuego alcanzado el fin de semana entre Israel y Hezbollah, con mediación de Estados Unidos.
Según fuentes libanesas, las víctimas trabajaban en tareas de recuperación de infraestructura junto a una excavadora, mientras que Israel aseguró que sus tropas respondieron a la presencia de presuntos miembros de Hezbollah dentro de una zona de seguridad. El grupo chiita denunció una violación del alto al fuego, aunque no anunció represalias.
El episodio se suma a un escenario frágil tras semanas de combates en la frontera, donde miles de muertos y desplazados profundizaron la crisis humanitaria. Aun con la tregua vigente, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu advirtió que sus fuerzas mantendrán libertad de acción en el sur libanés “el tiempo que sea necesario”.
