Una flotilla internacional desafía el bloqueo y llega a Cuba con ayuda humanitaria

El buque “Granma 2.0” arribó a La Habana con activistas de 11 países y toneladas de suministros.

Una flotilla internacional desafía el bloqueo y llega a Cuba con ayuda humanitaria

La embarcación, un barco atunero apodado "Granma 2.0", rinde homenaje al yate que transportó a los revolucionarios liderados por Fidel Castro en 1956 para iniciar la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista.

El buque “Granma 2.0”, procedente de México, arribó este martes al puerto de La Habana, capital de Cuba, como parte del Convoy Nuestra América, una movilización internacional que busca desafiar el recrudecimiento del bloqueo impuesto por Estados Unidos contra la isla desde hace más de seis décadas.

La embarcación —un barco atunero rebautizado por sus organizadores en homenaje al histórico yate en el que los revolucionarios liderados por Fidel Castro desembarcaron en 1956 para iniciar la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista— llegó con más de 30 activistas de 11 países y forma parte de la avanzada de una flotilla de solidaridad.

Durante la travesía, los participantes transportaron más de 30 toneladas de ayuda humanitaria, entre suministros médicos, alimentos y paneles solares, en una misión que definieron como “cargada de simbolismo histórico”.

La gobernadora de La Habana, Yanet Hernández, recibió a los activistas en el muelle y destacó el alcance político y humano de la iniciativa. En ese marco, subrayó que “una vez más se levantan las banderas de la solidaridad” y remarcó que los pueblos de la región están “hermanados por la historia de Nuestra América”.

Asimismo, la funcionaria señaló que a las actividades del convoy se han sumado más de 600 representantes de organizaciones de 31 países, a los que se agregan los tripulantes del “Granma 2.0”, quienes —pese a las dificultades del viaje— lograron arribar a la isla con ayuda concreta.

Hernández destacó que, además del aporte material, estas acciones constituyen una muestra de respaldo político y simbólico, orientada a reafirmar que “Cuba no está sola” frente a las sanciones internacionales.

Por su parte, el activista brasileño Thiago Ávila, uno de los coordinadores de la flotilla, sostuvo que la iniciativa representa un “acto de retribución histórica”, al considerar que Cuba ha sido un referente global en materia de solidaridad.

En ese sentido, afirmó que la travesía también busca enviar un mensaje político: “la solidaridad no se bloquea”, incluso frente a las presiones externas y las dificultades impuestas por el contexto internacional.

El Convoy Nuestra América reúne a parlamentarios, jueces, embajadores y activistas de distintos continentes con el objetivo de entregar ayuda humanitaria y visibilizar el impacto del bloqueo económico sobre la isla.

Según sus organizadores, la iniciativa constituye un acto de desafío humanitario frente a las restricciones económicas, en un intento por evidenciar que el pueblo cubano mantiene redes de apoyo internacional.

Salir de la versión móvil