Francia volvió a vivir este jueves una masiva jornada de protestas contra el alto costo de vida, en reclamo de aumentos salariales y mejores condiciones en los servicios públicos. Según las cifras provisionales del Ministerio del Interior, casi 600.000 personas participaron de las movilizaciones en todo el país, mientras que la Confederación General del Trabajo (CGT), uno de los sindicatos organizadores, estimó la concurrencia en 1,6 millones de manifestantes.
En ambos casos, se trató de la mayor movilización en una sola jornada desde el inicio de la ola de protestas sociales, a mediados de septiembre. Las manifestaciones reunieron a trabajadores del sector público y privado, estudiantes, agricultores y miembros de los llamados chalecos amarillos, en una convocatoria que volvió a poner bajo presión al gobierno del centroderechista Emmanuel Macron, quien deberá dejar el poder en mayo de 2027.
Los sindicatos reclamaron una actualización del salario mínimo, aumentos generales de los sueldos, mayor justicia fiscal y la defensa de los servicios públicos. También respaldaron las demandas de estudiantes secundarios y universitarios, que desde septiembre denuncian condiciones deficientes de aprendizaje y reclaman más recursos para la educación.
La CGT estimó que 350.000 personas marcharon en París, mientras que otras concentraciones importantes se registraron en Marsella, Burdeos, Lille, Toulouse y Lyon. La secretaria general del sindicato, Sophie Binet, celebró la convocatoria y volvió a exigir una suba del 10% del salario mínimo.
“Ya sabemos que esta jornada será un éxito”, afirmó la dirigente durante la movilización en la capital. Además, advirtió que las protestas continuarán hasta que el Gobierno responda a los reclamos.
Por su parte, la secretaria general de la CFDT, Marylise Léon, pidió respuestas concretas tanto al Estado como a las empresas y reclamó un incremento extraordinario de 100 euros para el salario mínimo. “La gente tiene dificultades para llegar a fin de mes”, sostuvo.
Incidentes y enfrentamientos en varias ciudades
La jornada también estuvo marcada por episodios de violencia y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. La Policía antidisturbios utilizó gases lacrimógenos y realizó cargas contra manifestantes en Lyon, donde se registraron momentos de tensión durante el desarrollo de la marcha.
Además, el Ministerio del Interior informó sobre incidentes en las inmediaciones de establecimientos educativos de Rennes, Toulouse, Burdeos, Estrasburgo y París. Entre los hechos denunciados mencionó el lanzamiento de objetos y artefactos pirotécnicos, incendios e interrupciones del tránsito.
Uno de los episodios más graves ocurrió en Tournefeuille, cerca de Toulouse, donde un grupo de encapuchados irrumpió en el liceo Marie-Louise Dissard Françoise, disparó morteros pirotécnicos e incendió oficinas de atención al alumnado. Los estudiantes fueron evacuados y los bomberos lograron controlar las llamas unas tres horas después. Durante la intervención, los equipos de emergencia también fueron blanco de pirotecnia.
Ante el riesgo de nuevos disturbios, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, dispuso el despliegue de 70.000 policías y gendarmes en todo el territorio y prometió una respuesta de “extrema firmeza” ante posibles desmanes.
En París, la Torre Eiffel y el Arco del Triunfo permanecieron cerrados debido a la huelga. También se registraron bloqueos en establecimientos educativos: mientras el Gobierno contabilizó 81 de los 3.700 secundarios afectados, los sindicatos docentes elevaron la cifra a cerca de un millar.
Macron busca una salida política
Las movilizaciones se producen en los últimos meses de la presidencia de Emmanuel Macron, en un contexto de creciente malestar por la pérdida del poder adquisitivo, el ajuste fiscal y el encarecimiento de los combustibles.
En paralelo, el mandatario impulsa una coalición política que abarque desde la centroizquierda hasta la derecha para las elecciones presidenciales de 2027. Según fuentes cercanas al jefe de Estado citadas por la agencia AFP, busca evitar una eventual segunda vuelta entre la ultraderechista Marine Le Pen y el dirigente de izquierda radical Jean-Luc Mélenchon.
Mientras tanto, el primer ministro Sébastien Lecornu convocó a sindicatos y organizaciones empresariales a una conferencia social para el próximo lunes, con el objetivo de discutir medidas vinculadas a los salarios y el poder adquisitivo.
Sin embargo, las centrales sindicales advirtieron que las movilizaciones no se detendrán sin respuestas concretas a sus demandas.
