La decisión fue comunicada por el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, que argumentó que la medida responde a lo que definió como “acciones hostiles” de Londres contra la República Islámica durante el último año. Entre los motivos mencionados, Teherán señaló la presunta colaboración británica con Estados Unidos durante la guerra contra Irán, iniciada por Washington e Israel.
En particular, la Cancillería iraní cuestionó que el Reino Unido haya facilitado el acceso a bases e instalaciones militares y logísticas para las fuerzas estadounidenses durante el conflicto. También vinculó la decisión con la determinación adoptada por Londres en julio, cuando calificó a la Guardia Revolucionaria iraní como una amenaza para la seguridad nacional.
En relación con el MI6, el Gobierno iraní justificó su inclusión por una supuesta colaboración con Israel y otros países a los que considera hostiles a sus intereses y a su seguridad nacional.
A través de un comunicado, el Ministerio de Exteriores sostuvo que las medidas fueron adoptadas bajo el principio de reciprocidad y en concordancia con el derecho internacional. Además, responsabilizó al Gobierno británico por las posibles consecuencias de esta decisión.
Una relación bilateral cada vez más tensa
El anuncio se produjo en un contexto de nuevos cruces entre Teherán y Londres. En las últimas semanas, las autoridades británicas consideraron “altamente probable” que un supuesto plan contra la base aérea de Fairford hubiera sido coordinado desde Irán y señalaron a la Guardia Revolucionaria como posible responsable.
La Cancillería iraní rechazó esas acusaciones y las calificó como parte de una campaña destinada a perjudicar al país.
Al mismo tiempo, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, descartó la posibilidad de iniciar conversaciones con Washington. En declaraciones a la cadena Al Jazeera, reproducidas por la agencia oficial IRNA, afirmó que no existen planes para reunirse con funcionarios estadounidenses y desestimó las versiones sobre eventuales negociaciones.
La postura del funcionario coincidió con un encuentro del líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, con los principales mandos militares del país. Durante esa reunión, el dirigente advirtió que cualquier nuevo ataque de Estados Unidos o Israel recibiría una respuesta inmediata y sin limitaciones geográficas.
En un comunicado difundido a través de su sitio web, Khamenei sostuvo que las fuerzas armadas iraníes y la población determinarían el momento y las condiciones para responder ante eventuales agresiones militares o terroristas.
Las advertencias de Estados Unidos
Desde Washington, el presidente Donald Trump afirmó el sábado que no considera necesario iniciar una nueva campaña militar contra Irán, al sostener que las operaciones estadounidenses ya debilitaron las capacidades militares y nucleares del país.
Durante una conversación con periodistas en su residencia de Mar-a-Lago, en Florida, el mandatario aseguró que el programa nuclear iraní había sido neutralizado, aunque mencionó que todavía quedarían uno o dos emplazamientos por atender. También hizo referencia a Pickaxe Mountain, un complejo subterráneo que, según Washington, tendría relevancia para las actividades nucleares iraníes. Teherán, por su parte, niega que allí se desarrollen tareas de ese tipo.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, señaló que la Casa Blanca dispone de distintas alternativas frente a Irán, pero aclaró que Trump todavía no tomó una decisión sobre una eventual ofensiva. Sus declaraciones se produjeron al término de una reunión de ministros de Exteriores del G20.
Las afirmaciones de Rubio llegaron luego de que distintos informes mencionaran la posibilidad de que Estados Unidos ordenara nuevos ataques contra la República Islámica después de las elecciones legislativas de medio término, previstas para el martes 3 de noviembre. Sin embargo, el funcionario no confirmó esa posibilidad ni precisó cuándo podría definirse una decisión.
La designación de las fuerzas militares británicas como organizaciones terroristas se suma así a una serie de movimientos diplomáticos y advertencias militares que reflejan la tensión en Medio Oriente y las diferencias entre Irán, Estados Unidos, Israel y sus aliados.
Marco Rubio aseguró que Estados Unidos “no participó directamente” en la huida de Bolsonaro
