Irán e Israel escalan tensión tras ataques a instalaciones de energía en Medio Oriente

Entre los objetivos atacados se encuentran el yacimiento iraní South Pars y la terminal qatarí de Ras Laffan, la mayor instalación de exportación de GNL del mundo.

Irán e Israel escalan tensión tras ataques a instalaciones de energía en Medio Oriente

Qatar Energy, la compañía estatal de petróleo y gas, confirmó que la zona de Ras Laffan fue blanco de múltiples ataques iraníes.

Los medios estatales iraníes acusaron este miércoles a Estados Unidos e Israel de atacar partes de las instalaciones de producción de petróleo y gas natural de Irán, incluido el yacimiento de South Pars, el más grande del mundo, lo que supondría una escalada significativa en el conflicto.

La agencia semioficial iraní Tasnim informó sobre los ataques, aunque aún no se ha determinado el alcance de los daños, según CNN. Junto a South Pars, se encuentra Asaluyeh, con instalaciones petroleras y petroquímicas, que también fue alcanzada.

La agencia Fars, vinculada con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI), reportó fuertes explosiones en varias refinerías y daños en “tanques de almacenamiento y áreas de instalaciones de gas”. El personal fue trasladado a lugares seguros y los equipos de rescate trabajaban para extinguir los incendios.

Según fuentes israelíes citadas por CNN, Israel coordinó con Estados Unidos el ataque a South Pars y Asaluyeh. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió que los ataques se estaban intensificando y que se avecinaban “sorpresas significativas” que agravarían la guerra.

En respuesta, los medios estatales iraníes describieron los ataques como un cambio en las “líneas rojas” y advirtieron que Irán tiene la carta ganadora llamada ‘represalia’. Tasnim alertó a los residentes del Golfo Pérsico sobre los riesgos en instalaciones energéticas de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar.

Por su parte, Qatar y Emiratos Árabes Unidos (EAU) condenaron los ataques. El portavoz qatarí, Majed Al-Ansari, calificó la acción de “peligrosa e irresponsable” y advirtió que representa una amenaza para la seguridad energética mundial y la estabilidad regional. Los EAU coincidieron, subrayando que atacar infraestructura energética es una amenaza directa para la seguridad y la estabilidad de la región y podría tener graves consecuencias ambientales.

En tanto, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) alertó sobre el riesgo de un accidente nuclear tras un proyectil impactara la central nuclear de Bushehr, aunque no hubo daños ni víctimas. El director general, Rafael Grossi, llamó a la máxima moderación para evitar riesgos mayores.

El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, condenó los ataques como “actos agresivos” con posibles consecuencias incontrolables a nivel mundial, mientras que el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, afirmó que la ley del talión (ojo por ojo, diente por diente) ha comenzado un nuevo nivel de confrontación.

Como represalia, Irán atacó la mayor terminal de exportación de GNL del mundo en Qatar, en Ras Laffan, provocando incendios y daños considerables.

Según Qatar Energy, hasta el momento no se reportaron víctimas. Esta planta transporta aproximadamente una quinta parte del gas natural licuado del mundo y cuenta con inversiones de ExxonMobil, Shell y TotalEnergies.

Tras el ataque, Qatar declaró personas non gratas a los agregados militares y de seguridad iraníes, dándoles 24 horas para abandonar el país, calificando los ataques de violación flagrante del derecho internacional y de las normas de buena vecindad.

Esta serie de ataques y represalias marca una escalada sin precedentes en la región, con riesgos que abarcan desde la seguridad energética mundial hasta la estabilidad política y medioambiental en el Golfo Pérsico.

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