La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán entró en su décimo día con una nueva escalada militar, marcada por ataques cruzados, víctimas fatales y un impacto creciente en la seguridad regional y la economía global.
En este marco, el ejército israelí confirmó este lunes el inicio de una ofensiva “a gran escala” contra infraestructuras militares estratégicas en Teherán, Isfahán y el sur de Irán, en respuesta a una andanada de misiles balísticos iraníes equipados con municiones de racimo que impactaron en el centro de Israel.
Los ataques iraníes dejaron al menos dos muertos y dos heridos de extrema gravedad en el distrito de Tel Aviv, mientras las alarmas antiaéreas se activaban en varias ciudades del país.
La tensión traspasó las fronteras del enfrentamiento directo cuando sistemas de defensa de la Otan interceptaron un segundo misil iraní en el espacio aéreo de Turquía, lo que elevó la preocupación internacional por una posible expansión de la guerra.
Ante este escenario, Estados Unidos evacuó al personal no esencial de su consulado en Adana, Turquía, ubicado cerca de la estratégica base aérea de Incirlik. Además, también ordenó la salida del personal gubernamental no urgente de Arabia Saudita.
En paralelo al frente con Irán, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) intensificaron sus operaciones contra el grupo Hezbolá en el sur del Líbano.
Según el ejército israelí, en los últimos días fueron destruidos decenas de lanzacohetes y misiles al sur del río Litani, utilizados por la organización para atacar territorio israelí. Además, Israel interceptó decenas de drones lanzados por Hezbolá, respaldado por Irán.
El lunes por la mañana, la Fuerza Aérea israelí bombardeó infraestructuras de Hezbolá en los suburbios del sur de Beirut, bastión del grupo. Testigos reportaron una fuerte explosión y columnas de humo en la zona, donde previamente se había ordenado la evacuación de civiles.
En la madrugada, tropas de la 36.ª División israelí realizaron una incursión terrestre en el sur del Líbano, precedida por ataques aéreos y bombardeos contra posiciones del grupo.
Ataques iraníes en Baréin
La guerra también alcanzó al Golfo Pérsico. Un ataque con drones iraníes dejó al menos 32 civiles heridos en la isla de Sitra, en Baréin, entre ellos cuatro en estado grave, incluidos niños y un bebé de dos meses, según el Ministerio de Salud bareiní.
Horas más tarde, un bombardeo iraní provocó un incendio en la refinería de Al Maameer, operada por BAPCO Energies. Las autoridades informaron que el fuego fue controlado y no se registraron víctimas, aunque sí daños materiales.
Tras el ataque, la compañía petrolera declaró “fuerza mayor” en sus operaciones, lo que le permite suspender temporalmente compromisos con el mercado internacional.
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