Israel anunció el cierre del consulado británico en Jerusalén

La medida es una respuesta a la decisión de Londres de imponer sanciones comerciales a los asentamientos israelíes en Cisjordania.

Israel anunció el cierre del consulado británico en Jerusalén

El ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar.

Israel ordenó este martes el cierre del consulado británico en Jerusalén como represalia por las sanciones occidentales lideradas por Reino Unido contra los asentamientos israelíes en Cisjordania. Las medidas, impulsadas por la expansión de las colonias y el aumento de la violencia de colonos israelíes contra palestinos, fueron rechazadas por el Gobierno de Benjamin Netanyahu.

“Las acusaciones formuladas hoy por el secretario de Asuntos Exteriores en el Parlamento británico son mentiras escandalosas”, declaró el ministro de Asuntos Exteriores israelí, Gideon Saar, después de que su homólogo británico, Ed Miliband, acusara a los colonos israelíes de “limpieza étnica” en Cisjordania.

En este contexto, Saar anunció además la expulsión de los diplomáticos británicos de un centro que supervisa el plan de alto el fuego negociado por Estados Unidos en la Franja de Gaza. También informó la prohibición de que las fuerzas de la Autoridad Palestina reciban entrenamiento británico y la prohibición de ingreso a Israel para 12 ciudadanos británicos, entre ellos el exlíder laborista Jeremy Corbyn y otros 11 diputados del Parlamento del Reino Unido.

“El pueblo judío tiene derecho a vivir en toda la tierra de Israel”, afirmó Saar en una declaración sin preguntas, en la que cuestionó la decisión del Gobierno británico y la calificó como una “grave injerencia en el proceso electoral” israelí, de cara a los comicios legislativos previstos para octubre.

El ministro también acusó a Londres de mantener una “retórica antiisraelí sesgada y parcial” que, según sostuvo, contribuyó al “aumento sin precedentes de los ataques antisemitas”.

El consulado británico está ubicado en Jerusalén Este, territorio que Israel capturó durante la Guerra de los Seis Días, en 1967. Israel considera a Jerusalén su capital indivisa, una postura que no cuenta con reconocimiento internacional generalizado.

“Jerusalén Unificada es la capital de Israel y está bajo su plena soberanía”, declaró Saar. “Cualquier actividad extranjera en la zona debe realizarse a través de los canales aceptados y acordados, y sin violar la soberanía de Israel”, agregó.

Las “contramedidas” anunciadas por Israel responden a la decisión que Reino Unido hizo pública este martes de prohibir el comercio de bienes y servicios con los asentamientos israelíes en la Cisjordania ocupada, al considerar que su expansión perjudica las posibilidades de alcanzar una solución de dos Estados al conflicto palestino-israelí.

Sanciones contra los asentamientos

La decisión fue respaldada mediante una declaración conjunta firmada por Reino Unido, Francia, Canadá, Dinamarca, España, Finlandia, Irlanda, Islandia, Noruega, Polonia, Portugal y Suecia.

Los asentamientos israelíes en Cisjordania son considerados ilegales según el derecho internacional.

Los gobiernos reafirmaron su respaldo a una solución de dos Estados y anunciaron medidas nacionales o apoyo a restricciones europeas sobre el comercio con los asentamientos.

“La situación se está deteriorando rápidamente en un contexto de niveles sin precedentes de violencia de colonos y expansión de los asentamientos”, advirtieron los países.

Según informó The Associated Press, Francia y Canadá, al igual que Reino Unido, prohibirán el comercio de bienes procedentes de los asentamientos. Irlanda y España ya adoptaron medidas en ese sentido, mientras que otros países europeos se comprometieron a avanzar con nuevas acciones.

“El Reino Unido no se va a cruzar de brazos frente a lo que está pasando. Y puedo anunciar que Francia y Canadá están tomando medidas como las nuestras. Esta es parte de una coalición internacional”, enfatizó Miliband.

En este marco, el secretario de Exteriores británico también acusó a “terroristas israelíes” de llevar adelante una política de “limpieza étnica” con la complicidad tácita del Gobierno israelí.

“Eso es lo que está ocurriendo. Una limpieza étnica. Y el gobierno israelí ha hecho la vista gorda a lo que ocurre”, afirmó Miliband, quien además reiteró la posición británica de que los asentamientos israelíes son ilegales y que la ocupación de Cisjordania también es ilegal.

A la prohibición de importar productos provenientes de los territorios ocupados, Miliband sumó sanciones contra empresas que suministren servicios financieros o productivos, restricciones a la promoción de propiedades en los territorios ocupados, sanciones individuales contra quienes promuevan la violencia vinculada a los asentamientos y nuevas prohibiciones para determinadas licencias de exportación de armas y otros productos que, según Londres, contribuyan a la ocupación.

Antecedentes

La decisión de los gobiernos occidentales se produjo después de que varios países europeos condenaran la expansión de los asentamientos israelíes en Cisjordania.

El pasado 20 de agosto, líderes de seis naciones europeas condenaron la decisión del Gobierno israelí de publicar licitaciones para la construcción de viviendas en el proyecto de asentamiento E1, en Cisjordania, y pidieron a Israel que retirara de inmediato los planes.

En una declaración conjunta emitida por el Palacio del Elíseo, los líderes de Alemania, Italia, Francia, Noruega, Países Bajos y Reino Unido calificaron la medida como “inaceptable”. Posteriormente se sumaron Bélgica, España, Irlanda y Suecia.

Al reafirmar que los asentamientos israelíes en Cisjordania son ilegales según el derecho internacional y las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, los líderes señalaron que la decisión se produce en un contexto de grave inestabilidad, marcado por niveles de violencia contra civiles y fuertes restricciones sobre la economía palestina.

La disputa internacional se produce en medio de una nueva expansión de los asentamientos bajo el Gobierno de Benjamin Netanyahu.

Uno de los proyectos que genera mayor preocupación es el E1, al este de Jerusalén, donde Israel abrió licitaciones para construir unas 1.200 viviendas. Reino Unido sostiene que su desarrollo podría dividir territorialmente las áreas palestinas y hacer inviable una futura solución de dos Estados. En cambio, el Gobierno de Netanyahu reivindica los vínculos históricos y religiosos de Israel con Cisjordania y se opone a la creación de un Estado palestino.

Estados Unidos se opuso a las sanciones

Estados Unidos, principal aliado internacional de Israel, descartó sumarse a las nuevas sanciones. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que Washington no adoptará las mismas medidas que Reino Unido y explicó que la administración de Trump no quiere contribuir a una mayor desestabilización de Cisjordania.

El embajador estadounidense en Israel, Mike Huckabee, fue más crítico y calificó las sanciones británicas como una forma de “discriminación” contra Israel y el pueblo judío. También advirtió sobre posibles repercusiones económicas para empresas británicas.

La Autoridad Palestina, en cambio, celebró la decisión británica y la definió como “un paso importante” para enfrentar las políticas israelíes en los territorios ocupados.

Las nuevas medidas profundizan así la presión internacional sobre el Gobierno de Netanyahu por su política en Cisjordania, mientras Israel respondió con represalias diplomáticas contra Reino Unido y otros países que impulsan restricciones contra los asentamientos.

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