La Organización de las Naciones Unidas (ONU) pidió una acción anticipada y coordinada para proteger a las poblaciones más vulnerables ante un posible episodio de El Niño de intensidad sin precedentes. Según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el fenómeno podría alcanzar niveles de calentamiento del océano Pacífico que superen los registros históricos y agraven los riesgos de sequías, inundaciones y otros eventos climáticos extremos en distintas regiones del planeta.
«No podemos impedir El Niño, pero sí podemos prevenir muchas de sus consecuencias humanas más graves», afirmó la secretaria general de la OMM, la meteoróloga argentina Celeste Saulo, durante una conferencia de prensa en Ginebra.
La funcionaria realizó el llamado junto con Tom Fletcher, responsable de las operaciones humanitarias de la ONU, quien advirtió que el fenómeno podría provocar consecuencias humanitarias considerables y afectar a millones de personas.
De acuerdo con la última evaluación de la OMM, la temperatura superficial del mar en el centro y el este del Pacífico ecuatorial podría ubicarse 3,8 °C por encima de la media entre noviembre y enero. Saulo advirtió que nunca se había registrado un valor de esa magnitud en episodios anteriores.
«Nos salimos del marco de nuestros registros y estadísticas habituales sobre lo que podemos espera», sostuvo. Según las proyecciones, El Niño alcanzaría su máxima intensidad hacia fines de 2026, aunque sus repercusiones podrían prolongarse mucho después.
El fenómeno es parte de la variabilidad natural del clima y suele reaparecer cada dos a siete años. Se produce cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial se calientan, lo que modifica los patrones de circulación atmosférica, los vientos y las precipitaciones a escala mundial. Estos cambios pueden alterar las condiciones habituales de distintas regiones y aumentar la probabilidad de períodos de sequía o lluvias intensas.
Sin embargo, la intensidad de El Niño no determina por sí sola la gravedad de sus consecuencias en cada país, ya que también intervienen otros factores climáticos, entre ellos las condiciones de los océanos Índico y Atlántico.
Las regiones que podrían resultar más afectadas
Fletcher alertó que el fenómeno tendrá consecuencias en distintas partes del mundo, con especial preocupación por América Latina, África oriental y austral, Asia y la región del Pacífico. «Este episodio de El Niño es un fenómeno colosal. Es una verdadera fuerza destructiva», advirtió. Además de las pérdidas materiales y los daños en las viviendas, los efectos sobre las cosechas, el acceso al agua y los medios de subsistencia podrían profundizar las crisis humanitarias.
Ante ese escenario, la ONU anunció que movilizó más de US$50 millones para asistir a 11 países expuestos a los impactos del fenómeno, a través del Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia, administrado por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA). Entre los países que recibirán ayuda figuran Chad, El Salvador, Etiopía, Somalia y Sudán del Sur.
El organismo también reclamó a los gobiernos, los bancos de desarrollo y las instituciones financieras que habiliten recursos antes de que se produzcan las emergencias. «Necesitamos financiamiento antes de que se produzcan los daños, y no después», insistió Fletcher, al subrayar la importancia de anticiparse a las consecuencias climáticas en lugar de limitarse a responder una vez que ocurran.
En ese sentido, el funcionario explicó que Somalia, Etiopía y Kenia necesitan fondos y suministros antes de la llegada de las lluvias intensas, mientras que los países del sur de África requieren semillas y ganado para sostener sus actividades agrícolas. En América Central, la prioridad es preservar los medios de subsistencia, mientras que las naciones de Asia y el Pacífico deben prepararse para afrontar sequías, inundaciones y ciclones.
La advertencia en medio del avance del calentamiento global
Las previsiones sobre El Niño se conocen en un contexto de creciente preocupación internacional por el calentamiento global. Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) advierte que el planeta podría experimentar un aumento de la temperatura de hasta 2,6 °C durante este siglo si se cumplen los compromisos climáticos actuales. Si se mantienen las políticas vigentes sin nuevas medidas de mayor alcance, la suba podría llegar a 2,8 °C.
El documento analiza la distancia entre los compromisos asumidos por los países para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero y las medidas necesarias para limitar el calentamiento. En ese escenario, el objetivo establecido en el Acuerdo de París de limitar el aumento de la temperatura a 1,5 °C respecto de los niveles preindustriales quedaría superado, aunque los especialistas remarcan que todavía es posible reducir la magnitud y la duración de ese exceso.
«El mundo ya no puede evitar sobrepasar el límite de 1,5 grados, y las consecuencias ya son devastadoras», advirtió el secretario general de la ONU, António Guterres. El funcionario señaló que las emisiones continúan en niveles récord y que los planes climáticos presentados por los gobiernos siguen siendo insuficientes para contener el aumento de la temperatura.
Por su parte, la directora ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen, alertó que «cada fracción adicional de grado y cada año adicional de calentamiento por encima de 1,5 °C incrementan los impactos y riesgos climáticos». Entre las principales amenazas mencionó las inundaciones mortales, las olas de calor y los incendios forestales que afectan a distintas regiones.
Aunque la expansión de las energías renovables representa un avance, los organismos internacionales insisten en que es necesario acelerar la reducción de emisiones, disminuir el uso de combustibles fósiles, limitar las emisiones de metano y frenar la deforestación.
En paralelo, la ONU considera prioritario reforzar los mecanismos de prevención y asistencia para que los países más expuestos puedan prepararse antes de que los eventos climáticos extremos se conviertan en emergencias humanitarias.
