La Unión Europea ofrece a Canadá ser su primer «miembro asociado»

La relación entre Ottawa y Bruselas busca avanzar hacia una alianza estratégica en medio del distanciamiento con Washington.

La Unión Europea ofrece a Canadá ser su primer "miembro asociado"

El primer ministro canadiense, Mark Carney, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso este miércoles que Canadá se convierta en el primer “miembro asociado” de la Unión Europea (UE), en el marco del creciente acercamiento político, económico y militar entre Ottawa y el bloque comunitario.

La propuesta europea se produce en medio del deterioro de los vínculos entre Canadá y Estados Unidos, luego de la imposición de aranceles y de las reiteradas declaraciones del presidente Donald Trump sobre una eventual incorporación de Canadá como estado norteamericano.

“Dije que debemos reimaginar con urgencia nuestras asociaciones. Así que me gustaría trabajar contigo para abrir la puerta a que Canadá sea el primer miembro asociado de la UE”, afirmó Von der Leyen, al dirigirse al primer ministro canadiense, Mark Carney, primer líder no europeo invitado a asistir al discurso sobre el Estado de la Unión, pronunciado ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo.

“Queremos llevar la relación con Canadá al máximo nivel posible”, afirmó la titular del Ejecutivo comunitario. Explicó que el futuro entendimiento podría abarcar áreas como la fabricación avanzada, la producción para la defensa, la energía, el Ártico, los minerales críticos, la inteligencia artificial, la computación cuántica y la ciberseguridad.

Von der Leyen recordó, además, que el acuerdo de libre comercio entre la UE y Canadá (Ceta) incrementó en un 75% el comercio de bienes entre ambos socios en menos de una década. En ese sentido, anunció que la relación bilateral pasará “del Ceta a una Alianza para el Futuro”, con el objetivo de crear un “espacio común de prosperidad y seguridad económica”.

La propuesta fue recibida favorablemente por el Gobierno canadiense, aunque todavía no existe una definición jurídica sobre los derechos, obligaciones y mecanismos institucionales que tendría la figura de “miembro asociado”, según informaron agencias de noticias europeas.

“Esta es una asociación que no va contra nadie más, sino a favor de nuestra fuerza común”, afirmó Von der Leyen, en un contexto de tensión entre Ottawa y Washington.

La presidenta de la Comisión Europea sostuvo que Europa y Canadá comparten valores democráticos y una visión común del mundo. “Compartimos un océano, un conjunto de valores, una forma de ver el mundo. Y ahora construiremos también nuestro futuro compartido”, concluyó.

Canadá no busca convertirse en miembro pleno de la UE, una posibilidad que implicaría ceder competencias soberanas, sino establecer una relación estratégica que le permita profundizar sus vínculos con el bloque sin incorporarse formalmente a sus instituciones.

Tras reunirse con Von der Leyen y con la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, Carney destacó el papel central de Europa en la estrategia canadiense para reforzar su autonomía, resiliencia y soberanía.

Canadá ya se convirtió este año en el primer país no europeo en participar en el programa comunitario de adquisiciones para la defensa SAFE, mientras que ambas partes mantienen desde 2025 un acuerdo de asociación en materia de seguridad.

La forma definitiva de esta nueva relación podría comenzar a definirse durante la cumbre entre Canadá y la UE prevista para fines de octubre.

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