Jóvenes y fuerzas de seguridad se enfrentaron por segundo día consecutivo en Milán, donde grupos de manifestantes lanzaron objetos contra la Policía y saquearon comercios en las inmediaciones de la céntrica plaza del Duomo. Los incidentes dejaron alrededor de 200 detenidos desde el sábado, según informó la agencia de noticias Ansa, y provocaron importantes daños materiales.
La escalada de violencia llevó a la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, a convocar una reunión de seguridad para este lunes, con el objetivo de analizar la situación. Los disturbios se produjeron en el marco de las movilizaciones contra el aumento del costo de vida y evocaron, aunque a menor escala, los episodios registrados durante las protestas en Francia.
Saqueos y enfrentamientos en el centro de Milán
Los incidentes comenzaron el sábado, al margen de una manifestación autorizada contra el encarecimiento del costo de vida. La tensión continuó el domingo, cuando grupos de jóvenes, muchos de ellos encapuchados, se concentraron en los alrededores de la plaza del Duomo y arrojaron botellas y otros objetos contra los vehículos policiales.
Para dispersar a los manifestantes, las fuerzas de seguridad utilizaron gases lacrimógenos y cañones de agua, además de realizar detenciones. Uno de los episodios más graves ocurrió en Via Torino, una de las principales calles comerciales del centro, donde un supermercado fue saqueado.
También se registraron daños en escaparates, contenedores de basura, bicicletas y monopatines de alquiler. Ante los destrozos, algunos comercios debieron cerrar o restringir su actividad por precaución.
El alcalde de Milán, Giuseppe Sala, expresó su preocupación por lo ocurrido. “He visto escaparates rotos, tiendas saqueadas y ciudadanos atemorizados”, afirmó.
El funcionario advirtió, además, que los episodios se inscriben en un contexto de tensión que trasciende las fronteras italianas. “Lo que ha ocurrido aquí es lo que estamos viendo en muchas ciudades del mundo. Estoy muy preocupado porque se trata de un fenómeno nuevo, que también tiene su origen en un contexto internacional y se alimenta de él”, declaró.
Meloni condenó los disturbios
Frente a los hechos, Meloni distinguió entre el derecho a manifestarse pacíficamente y los actos de violencia registrados durante las movilizaciones. La primera ministra expresó su respeto por quienes participaron de las marchas sin protagonizar incidentes, incluida una convocatoria impulsada por la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), en la que también estuvieron presentes referentes de la oposición.
Sin embargo, condenó a quienes, según sostuvo, aprovecharon las concentraciones para atacar a las fuerzas de seguridad y provocar destrozos.
“Manifestarse es un derecho. Devastar nuestras ciudades no lo es”, escribió la jefa de Gobierno en la red social X.
Meloni también reclamó a los dirigentes opositores que condenen los ataques sin ambigüedades y que promuevan el carácter pacífico de las movilizaciones. Según planteó, el rechazo a la violencia debe ser unánime.
La reunión de seguridad prevista para este lunes buscará evaluar los incidentes y analizar las medidas necesarias ante la continuidad de los disturbios.
Los incidentes se extendieron a otras ciudades
Milán no fue la única ciudad italiana afectada por los enfrentamientos. También se registraron episodios de tensión en Bolonia y Turín, en el norte del país.
En Turín, las autoridades interceptaron a personas que llevaban adoquines y martillos rompevidrios, mientras que en Bolonia los disturbios motivaron el cierre preventivo de la estación ferroviaria, según la información difundida sobre los incidentes.
Las protestas se desarrollan, además, en un contexto de movilización estudiantil. Durante los últimos días, miles de jóvenes salieron a las calles para reclamar mejoras en las condiciones educativas, cuestionar el costo de vida y expresar su rechazo a distintas políticas del Gobierno. Entre las consignas también aparecieron críticas al gasto militar y a las restricciones que afectan a estudiantes extranjeros.
