El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, votó este domingo por la mañana en San Pablo, en el marco del balotaje que definirá quién conducirá el país durante el próximo período. El mandatario busca revertir el resultado de la primera vuelta, en la que Flávio Bolsonaro obtuvo más votos, y alcanzar un nuevo mandato al frente del Gobierno.
Tras emitir su sufragio, Lula agradeció el apoyo recibido durante la campaña y destacó las muestras de afecto de sus simpatizantes. “Voy a votar agradecido al pueblo brasileño. Lo que el pueblo ha hecho conmigo en estos días es muchísimo, no hay forma de pagarlo”, expresó.
El jefe de Estado insistió en su reconocimiento al electorado y aseguró que permanecerá agradecido por el acompañamiento recibido. También hizo referencia a sus orígenes humildes y señaló que resulta excepcional que una persona nacida en la pobreza tenga la posibilidad de volver a competir por la Presidencia.
Un llamado a defender la democracia sin violencia
Durante sus declaraciones, Lula sostuvo que nunca había presenciado una campaña como la desarrollada durante esta segunda vuelta y describió a la ciudadanía que lo acompañó como “un ejército de la democracia”.
Además, denunció episodios de violencia que atribuyó a militantes del Partido Liberal y advirtió sobre la necesidad de evitar que las diferencias políticas deriven en enfrentamientos. “Dos vecinos pueden pensar diferente, pero no puede haber violencia”, afirmó.
El mandatario calificó la jornada electoral como “un día sagrado”, en alusión a la importancia de los comicios para el futuro institucional de Brasil.
Sin embargo, sus declaraciones también incluyeron fuertes cuestionamientos a su adversario. Sin mencionarlo directamente en uno de los tramos de su discurso, Lula criticó su conducta y lo acusó de mentir. Más adelante, expresó su confianza en que los brasileños no respaldarían a alguien a quien calificó como “parapolicial”.
La búsqueda de un cuarto mandato
A los 80 años, Lula intenta conseguir un cuarto mandato presidencial, luego de una extensa trayectoria política que comenzó en el movimiento sindical. Fundador del Partido de los Trabajadores (PT), fue el primer presidente brasileño de origen obrero y tuvo un papel destacado en las huelgas que enfrentaron a la dictadura militar.
Antes de dedicarse a la política, trabajó como tornero mecánico y sufrió un accidente laboral en el que perdió parte del dedo meñique de la mano izquierda.
La elección de este domingo representa una nueva instancia de una disputa que enfrenta dos proyectos políticos con diferencias profundas y que mantiene en expectativa a Brasil y a la región. El resultado determinará si Lula continúa en el poder o si Flávio Bolsonaro logra imponerse y abrir una nueva etapa política en el país.
