La Justicia brasileña ordenó hoy la liberación de Agostina Páez, la abogada argentina de 29 años, quien había sido imputada recientemente por realizar gestos racistas en las inmediaciones de un bar en Río de Janeiro.
El defensor Sebastián Robles le confirmó a la agencia Noticias Argentinas la medida luego de que la joven fuera trasladada a una comisaría en esa ciudad, tras ser notificada de la prisión preventiva solicitada por el Ministerio Público Fiscal.
Sin embargo, esa medida fue revocada y Páez volverá a tener arresto domiciliario con tobillera electrónica en el marco de la causa que la investiga por el delito de injuria racial, cuya pena contempla entre dos a cinco años de prisión, según las leyes brasileñas.
En diálogo con los medios argentinos, Robles remarcó que su clienta tiene “libertad ambulatoria”, y agregó: “Hoy me llamó y me dijo que está angustiada por toda la situación. Está muy triste”.
El letrado señaló que la oriunda de Santiago del Estero podrá permanecer en su departamento hasta que sea llamada a prestar declaración indagatoria: “Es un proceso largo así que hay esperar”, consignó Robles, quién presentó un habeas corpus para intentar que Páez sea trasladada a la Argentina.
A través de un video, difundido este jueves, Páez consideró que “se están vulnerando” todos sus derechos, habida cuenta que en todo momento mostró su predisposición ante las autoridades brasileñas, pero al mismo tiempo advirtió que está “muerta de miedo”.
“Necesito ayuda. Tengo miedo de verme perjudicada haciendo este video, que se me vulneren todavía más mis derechos, sobre los hechos no puedo hablar, solo decir que hay un contexto que está en la causa y que no son tenidos en cuenta sólo para perjudicarme. Espero que todo se aclare“, añadió.
Si bien la abogada no lo dijo explícitamente su reacción se habría producido en respuesta a una serie de burlas obscenas por parte de un grupo de hombres que estaban en el bar. El hecho por el que se la acusa a la abogada ocurrió el 14 de enero, cuando realizó gestos de “mono” a unos mozos brasileños en un bar de Ipanema, al tiempo que una de sus amigas le pedía que cesara en su actitud.
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