¿Qué es un GLOF? El fenómeno detrás de la devastadora inundación en Nepal y el Tíbet

La caída de un enorme bloque de hielo desde unos 5.200 metros de altura habría desencadenado una violenta corriente de agua, lodo y escombros que arrasó localidades enteras.

¿Qué es un GLOF? El fenómeno detrás de la devastadora inundación en Nepal y el Tíbet

El desprendimiento de un glaciar en la frontera entre Nepal y el Tíbet habría generado una violenta corriente de agua, lodo y escombros que arrasó localidades y dejó cientos de víctimas y desaparecidos.

La tragedia registrada en la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet vuelve a poner en el centro de la escena un fenómeno poco frecuente, pero de enorme poder destructivo: los GLOF, sigla en inglés de Glacial Lake Outburst Flood, que puede traducirse como inundación por desborde de un lago glaciar.

Los expertos que estudian el desastre ocurrido esta semana manejan como principal hipótesis que un gigantesco bloque de hielo se desprendió de un glaciar situado a unos 5.200 metros sobre el nivel del mar y cayó hacia un valle. Durante su descenso habría incorporado agua, rocas, sedimentos y otros materiales, generando una masa de gran densidad que avanzó a enorme velocidad.

El fenómeno provocó una crecida repentina que golpeó inicialmente un puesto fronterizo entre China y Nepal y posteriormente siguió río abajo por el cauce del Bhote Khoshi, afectando poblaciones, destruyendo puentes y provocando graves daños en infraestructura.

Una masa de hielo que se transformó en un alud

El científico Simon Cox, de GNS Science, explicó que el desprendimiento pudo haber generado una enorme masa de detritos. De acuerdo con la reconstrucción realizada por especialistas, el hielo habría experimentado primero una caída de aproximadamente 1.200 metros y luego otro descenso de unos 3.000 metros hasta alcanzar los cursos de agua.

En ese recorrido, el material habría incorporado grandes cantidades de sedimentos y agua. El resultado fue un flujo extremadamente concentrado, semejante al comportamiento del concreto líquido, con velocidades que podrían haber superado los 100 kilómetros por hora y, en determinados sectores, alcanzar incluso los 200 kilómetros por hora.

La fuerza del fenómeno fue tal que el colapso llegó a registrarse como un evento sísmico de magnitud 5,2. En un primer momento se creyó que podía tratarse de un terremoto, pero el Servicio Geológico de Estados Unidos concluyó posteriormente que el movimiento correspondía al derrumbe glaciar y al posterior flujo de escombros.

La cantidad exacta de hielo desprendido todavía no pudo establecerse. Las primeras estimaciones ubican el volumen entre 500.000 y varias decenas de millones de metros cúbicos.

¿Fue realmente un GLOF?

Aunque el término GLOF aparece entre las hipótesis principales, los especialistas todavía intentan determinar exactamente qué desencadenó la inundación.

Un GLOF ocurre cuando una masa de agua acumulada por el derretimiento de un glaciar queda contenida por una barrera natural de hielo, rocas y sedimentos que finalmente colapsa. La liberación repentina del agua puede producir una inundación de enorme magnitud.

Sin embargo, uno de los principales interrogantes del caso ocurrido en Nepal y el Tíbet es que no se habría detectado un lago glaciar visible en las inmediaciones del punto donde comenzó el desastre.

Otra posibilidad es que existiera agua acumulada debajo del propio glaciar y que esta haya descendido junto con el bloque de hielo desprendido. Por esa razón, los científicos utilizan imágenes satelitales tomadas antes y después del episodio para reconstruir la secuencia de acontecimientos.

La inaccesibilidad de la zona montañosa dificulta además las tareas de investigación y limita la información disponible para determinar con precisión el origen y la magnitud del fenómeno.

Una amenaza difícil de anticipar

Las autoridades nepalíes recibieron la primera notificación sobre la inundación alrededor de las 9 de la mañana y comenzaron a emitir advertencias para las comunidades ubicadas a lo largo del río. Sin embargo, todavía no está claro cuántas personas pudieron recibir el aviso ni cuánto tiempo tuvieron para ponerse a salvo.

La velocidad de estos flujos representa uno de los principales peligros. Los especialistas señalan que, frente a una masa de agua, lodo y rocas desplazándose a gran velocidad, escapar en automóvil puede no ser suficiente.

Por ese motivo, ante una emergencia de estas características, recomiendan desplazarse rápidamente hacia zonas elevadas, ya que la altura del flujo puede alcanzar varios metros y avanzar por los valles con una fuerza capaz de destruir construcciones e infraestructura.

El cambio climático, otro factor bajo análisis

El episodio también reavivó el debate sobre el impacto del calentamiento global en las regiones de alta montaña. Los glaciares están retrocediendo en distintas partes del planeta y su transformación puede generar nuevos riesgos para las poblaciones ubicadas aguas abajo.

No obstante, los especialistas advierten que no es posible atribuir automáticamente un evento glaciar particular al cambio climático. Para establecer una relación directa se requiere analizar múltiples factores y contar con registros científicos suficientes.

Lo que sí genera preocupación es que el retroceso de los glaciares puede modificar las condiciones de las montañas y favorecer la formación de lagos y acumulaciones de agua potencialmente inestables.

Frente a este escenario, los científicos destacan la necesidad de mejorar los sistemas de monitoreo y alerta temprana, además de fortalecer la cooperación entre Nepal, China y otros países de la región, ya que los ríos y los fenómenos asociados a los glaciares atraviesan las fronteras y pueden afectar a comunidades ubicadas a kilómetros del lugar donde se produce el desprendimiento.

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