Rusia bloquea el acceso a WhatsApp y Telegram

El Gobierno de Putin busca reemplazar las redes internacionales por MAX, una aplicación controlada por el estado.

Rusia bloquea el acceso a WhatsApp y Telegram

La medida desató una serie de críticas contra el Gobierno de Vladimir Putin.

El regulador ruso de las comunicaciones, Roskomnadzor, avanzó con un proceso de ralentización y bloqueo de Telegram y WhatsApp en todo el territorio nacional, en una medida que profundiza el control estatal sobre internet y desata tensiones políticas, militares y empresariales en plena guerra en Ucrania.

La decisión, que según el Kremlin responde al incumplimiento de la legislación local por parte de Meta, forma parte de un plan más amplio para consolidar una infraestructura digital “soberana”, donde las tecnológicas extranjeras “se sometan a la legislación local o desaparezcan del mercado”.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó que WhatsApp fue bloqueada tras meses de presiones. “Debido a la negativa de Meta a cumplir con la ley rusa, esa decisión efectivamente se tomó y se implementó”, declaró ante la prensa.

En paralelo, instó a los ciudadanos a migrar hacia MAX, la aplicación de mensajería respaldada por el Estado. “Max es una alternativa accesible, un mensajero en desarrollo, un mensajero nacional”, sostuvo, al presentar la plataforma como sustituto viable.

Sin embargo, críticos del gobierno aseguran que MAX constituye “una herramienta de vigilancia”, acusación que las autoridades niegan. Especialistas señalan que la aplicación no utiliza cifrado de extremo a extremo y comparte datos de usuarios con las autoridades cuando estos lo solicitan.

Por su parte, WhatsApp denunció que la medida busca empujar a los ciudadanos hacia una plataforma controlada por el Estado. “Hoy el gobierno ruso intentó bloquear completamente WhatsApp en un esfuerzo por empujar a la gente hacia una aplicación estatal de vigilancia”, afirmó la empresa en un comunicado. Y agregó: “Intentar aislar a más de 100 millones de usuarios de una comunicación privada y segura es un paso atrás”.

En la práctica, el bloqueo implicó la eliminación de dominios asociados a la aplicación del registro nacional ruso, lo que dejó a los dispositivos sin acceso a sus direcciones IP, obligando a muchos usuarios a recurrir a redes privadas virtuales (VPN).

La medida también generó fricciones políticas internas. El líder del partido Rusia Justa, Serguéi Mirónov, calificó la decisión de “idiotez” y exigió explicaciones en la Cámara de Diputados. “Váyanse al frente; allá los muchachos derraman su sangre y esa es la única vía de comunicación con sus familiares”, reclamó.

Mirónov presentó una petición formal ante el Consejo de Seguridad para revisar la oportunidad de las restricciones y advirtió que la ralentización de la red podría costar vidas y afectar la seguridad ante ataques externos.

Corresponsales de guerra y blogueros militares fueron aún más duros, al describir la medida como un “fuego amigo” que debilita al Ejército. Según analistas del sector, Telegram se ha convertido en la herramienta principal de coordinación operativa en la zona de conflicto en Ucrania.

El endurecimiento de las restricciones también genera inquietud en el sector turístico, que estima una posible caída de entre el 20% y el 30% en el flujo de visitantes extranjeros. Operadores advierten que la imposibilidad de utilizar redes globales complica la gestión de viajes y la comunicación de turistas que no pueden o no desean registrarse en aplicaciones locales.

Aunque muchos usuarios aún logran eludir los bloqueos mediante VPN, estas herramientas también son objeto de restricciones periódicas.

Desde el inicio de la invasión a gran escala en febrero de 2022, el gobierno de Vladimir Putin ha intensificado el control sobre internet. Se bloquearon redes sociales como X, Facebook e Instagram, se ralentizó YouTube y se aplicaron restricciones a Signal, Viber y al servicio FaceTime de Apple. También se prohibieron las llamadas por internet en WhatsApp y Telegram.

Salir de la versión móvil