El servicio ruso de defensa del consumidor, Rospotrebnadzor, dio por concluidas las medidas preventivas en la región siberiana de Irkutsk tras la muerte de Daria Shipílova, de 28 años, empleada del Instituto de Investigaciones de la Peste de Irkutsk y el Lejano Oriente. El organismo aseguró que no se detectaron enfermedades infecciosas entre las personas que estuvieron en contacto con la mujer y descartó riesgos para la salud pública.
Según el comunicado oficial, los más de 5.500 análisis clínicos realizados no revelaron la presencia de microorganismos patógenos peligrosos. Los estudios incluyeron pruebas bacteriológicas, biológicas, genético-moleculares y espectrometría de masas, con la participación de cinco organizaciones, tres de ellas científicas. El gobernador de Irkutsk, Igor Kobzev, confirmó que finalizó el seguimiento médico de todos los contactos.
Las autoridades rusas sostuvieron además que no hubo accidentes ni incumplimientos de las normas de seguridad en el instituto que pudieran haber provocado la infección de Shipílova. Según Rospotrebnadzor, la empleada estaba vacunada y tenía una fuerte inmunidad frente a enfermedades infecciosas peligrosas. El organismo también desmintió versiones sobre un segundo caso y afirmó que la mujer fue la única fallecida.
Sin embargo, la causa de la muerte continúa sin esclarecerse. Moscú sostiene que Shipílova falleció por una neumonía adquirida en la comunidad, de origen desconocido, y no confirmó que se tratara de peste neumónica.
El medio ruso People of Baikal, cuyos periodistas debieron abandonar el país, había informado que la mujer murió de peste y que posiblemente contrajo la infección a través de un tubo de ensayo roto, una hipótesis que las autoridades rechazaron.
La alarma se había extendido a comienzos de octubre, cuando la trabajadora fue hospitalizada con un cuadro respiratorio grave. En ese contexto, cinco hospitales de Irkutsk quedaron en cuarentena y alrededor de 200 personas fueron sometidas a control médico. La información inicial generó confusión después de que el gobernador de la vecina república de Buriatia, Alexéi Tsydénov, afirmara que la mujer había muerto de peste, aunque luego matizó sus declaraciones.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió más información sobre las medidas preventivas y las cuarentenas, y advirtió que no contaba con datos suficientes para evaluar plenamente el riesgo. Su portavoz, Christian Lindmeier, señaló que el organismo no había recibido una notificación oficial a través del Reglamento Sanitario Internacional y que la causa del fallecimiento aún no estaba confirmada.
Por su parte, Rospotrebnadzor aseguró que informó a la OMS “en su debido momento” y que le proporcionó información completa. La entidad también denunció una supuesta campaña de desinformación desde el extranjero y sostuvo que Rusia dispone de los recursos necesarios para afrontar la situación. Pese al cierre del operativo sanitario, la falta de una explicación definitiva sobre la muerte de Shipílova mantiene abierta la principal incógnita del caso.
